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El cerebro aprende más de los éxitos que de los fracasos

El cerebro aprende más de los éxitos que de los fracasos

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El cerebro aprende más de los éxitos que de los fracasos, según un estudio
La sabiduría popular nos dice lo contrario, pero las células del cerebro podrían aprender de la experiencia sólo cuando se hace algo bien y no cuando se falla, según un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge (Estados Unidos) que se publica en la revista ‘Neuron’.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. 31/07/2009

Los investigadores han conseguido captar el proceso de aprendizaje que muestra cómo las células individuales cambian sus respuestas en tiempo real como resultado de la información sobre cuál es la acción correcta y cuál la equivocada. Los científicos realizaron experimentos con monos en los que se proporcionaba a los animales la tarea de examinar dos imágenes alternantes en una pantalla de ordenador. En el caso de una de las imágenes, los animales eran recompensados cuando conducían su mirada hacia la derecha. En el caso de la otra imagen, se suponía que tenían que mirar a la izquierda. Los monos utilizaban el ensayo y el error para descubrir qué imágenes requerían los distintos movimientos.

Los investigadores descubrieron que si las respuestas de los animales eran correctas o erróneas resonaban ciertas partes de sus cerebros con las repercusiones de sus respuestas durante varios segundos. La actividad neuronal que seguía a una respuesta correcta y a una recompensa ayudaba a los monos a realizar mejor el ensayo que aparecía segundos después.

«Si el mono conseguía responder bien, una señal se mantenía en su cerebro que parecía decirle ‘lo hiciste bien’. Justo después de una respuesta correcta, las neuronas procesaban la información de forma más enérgica y eficaz y el mono era más propenso a responder bien a la próxima cuestión. Pero después de un error no se producía mejora. En otras palabras, sólo después de los éxitos y no de los fracasos el procesamiento cerebral y la conducta de los monos mejoraba», explica Earl K. Miller, coautor del estudio.

PROCESAMIENTO PARA EL APRENDIZAJE

La corteza prefrontal organiza los pensamientos y las acciones en correspondencia con los objetivos internos mientras que el ganglio basal está asociado con el control motor, la cognición y las emociones. Este trabajo muestra que estas dos áreas cerebrales, que se sospechaba que jugaban papeles claves en el aprendizaje y la memoria, tienen toda la información para realizar el procesamiento neural necesario en el aprendizaje.

Los investigadores descubrieron actividad en muchas neuronas de estas dos áreas cerebrales que reflejaban la administración o retención de una recompensa que duraba varios segundos, hasta el siguiente ejercicio. Las neuronas individuales en ambas áreas transmitían información de forma sostenida durante cuatro o seis segundos, completando el espacio entre ejercicios.

La selectividad de la respuesta era más fuerte en un determinado ejercicio si el ejercicio anterior había recibido recompensa o más débil si había sido un error. Esto se producía cuando el animal estaba aprendiendo la asociación o ya era bueno en ella.

Después de una respuesta correcta, los impulsos eléctricos que procedían de las neuronas de estas áreas cerebrales eran más fuertes y transmitían más información. «La tasa de señal-ruido mejoraba en ambas regiones cerebrales. La fuerza de la respuesta les llevaba a conseguir acertar en el siguiente ejercicio. Esto explica a un nivel neural por qué parece que aprendemos más de nuestros éxitos que de nuestros fracasos», concluye Miller.

Marketing humanizado?

Marketing humanizado?

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Por el Dr. Juan Manuel Alborés,

Conjunto de principios y prácticas que buscan el aumento del comercio, especialmente de la demanda (DRAE); según Kotler, el conjunto de actividades humanas orientadas a satisfacer las necesidades de los clientes; también arte y ciencia de hacer buenos tratos. Es el Marketing.
Una reflexión: en la base sólo se dan procesos entre humanos, mediante conductas humanas, a través de herramientas humanas donde solo pueden tener éxito quienes conocen sobre la vida humana. Colaboración del Dr. Juan Manuel Alborés, a quien agradecemos el permiso de publicación:

EL MÁRKETING TAMBIÉN SE HUMANIZA

Philip Kotler definio al marketing como un conjunto de actividades humanas orientadas a satisfacer las necesidades de los clientes.  Una definición aún más sencilla habla de marketing como el arte y la ciencia de hacer buenos tratos.

Cuando comencé a estudiar y luego a aplicar el concepto de marketing recibi como mensaje que el marketing acerca dos voluntades. Una de producir y vender, la otra de consumir, dando satisfacción a sus necesidades.  Para ello quien produce y vende debe demostrar a su potencial consumidor que con su producto puede dar satisfacción a sus necesidades.

Y desde alli partieron un sinnúmero de conceptos, técnicas, estrategias y tácticas de marketing. Todos estuvimos involucrados en esa sofistificación. Todos sumamos algo, desde la conducción por objetivos hasta la excelencia, como si fueran parte de marketing, softwares de marketing sobre econometría, estadísticas, distribuciones poblacionales, etc. etc. Hoy, su evolución es tan fuerte y voluminosa que los mismos que están diariamente en el tema, tienen dificultades para estar informados de todo lo que pasa. Por ejemplo, hace 15 o 20 años , se creía que teniendo un buen producto o servicio, los clientes venían naturalmente. Recordemos, aún antes, a Henry Ford, su excelente auto se vendía solo con la condición de ser negro…Y llegó la humildad oriental. Conocer y saber del cliente. Sus deseos, gustos y hasta cuanto están dispuestos a pagar por el producto.   A esto, que pasó hace tantos años y que hoy  se expresa con mucha más fuerza aún pidiendo se tenga en cuenta,  la llamo la revolución de la base enfrentando a la cúspideLa fuerza de la táctica frente a la estrategia. La importancia del campo, del punta de lanza, expresión antigua pero nunca mejor usada que en estos tiempos.

La tecnología, los tecnócratas y los especialistas del marketing como materia compleja y solo comprensible para una elite de profesionales entrenados  y experimentados para ello, están siendo superados. Mejor dicho, fueron superados.

Las estrategias se discuten en mesas formales, rodeadas de ejecutivos con abundantes datos y diapositivas que expresan escenarios y modelos.  Atraviesan los caminos burocráticos de las organizaciones y llegan finalmente al campo. Al hombre que las tiene que cumplir. Pero para cumplirlas también se desarrollaron pautas de la mejor disposición y utilización de los recursos disponibles. Es decir, se definen las tácticas del marketing.  Esto ocurre normalmente una, dos y hasta tres veces al año. Ocurre entonces que eso que llamamos dinámica del mercado humanamente expresado, cambia, cambia y lo hace a velocidades propias de un mundo globalizado, informado donde la batalla de la competencia se libra allá, lejos del centro estratégico, sorpresivamente,  con necesidades de resolver: Vamos al viejo concepto de  venta no hecha  a  y en tiempo es venta perdida, ganada por el rival.

El lector estará pensando hacia donde voy.

El marketing también se humanizó. En realidad vuelve a sus orígenes: “es el proceso social… ” “es un conjunto de actividades humanas…”

En algún momento llegamos a convencernos que quien esta en el terreno de la acción de  venta no debe pensar. Solo debe actuar en consecuencia de la estrategia y la táctica pensada por mentes privilegiadas y dotadas de conocimientos especiales.

Recuerdo también a importantes empresarios seleccionar para la punta de lanza solo a quienes tenían hambre. Serán topadoras. Actuarán sin pensar y sin dudar en aquello que le indicamos haga.

Hoy es ineludible, inevitable, dotar  de conocimientos sobre el negocio, los productos, las variables y posibilidades alternativas a quienes concretan nuestras ventas. Observen que la necesidad de concretar una venta exige la transformación de una táctica en estrategia…y para mejor, sin tiempo para su aprobación. Por supuesto esto si queremos seguir creciendo y ganando la batalla de la competencia.

Por que digo que el marketing también se humaniza? Lo digo porque en la base solo se dan procesos entre humanos, mediante conductas humanas, a través de herramientas humanas donde solo pueden tener éxito quienes conocen sobre la vida humana.

Suena tan simple… pero qué difícil es convencernos de que la simplificación y humanización de conceptos y conductas nos llevarán al éxito.

Habrá que diseñar una maestría sobre el particular.


Por el Dr. Juan Manuel Alborés,

Peter Senge: las personas no son “Recursos”

Peter Senge: las personas no son “Recursos”

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Peter Senge, el creador de la Quinta Disciplina y conocido gurú del aprendizaje organizacional, fue uno de los oradores de la conferencia del Hay Group, en la cual se sublevó contra el actual sistema económico. En una entrevista exclusiva, arroja la piedra y se define como un “anti-recursos humanos”, define como “cancerígena” la actual política seguida por las empresas y declara que los empresarios deben incluir las inversiones en el ambiente y la sociedad como parte de su cadena de valor.

Ruben Eiras:- En la conferencia, declaró con vehemencia que se considera un “anti-RH“. ¿Por qué?
Peter Senge: – Nunca consideré que el término “recursos humanos” fuese correcto. No es muy significativo, dado que las personas no son recursos de la organización, son “la” organización. Por ejemplo, usted no es un “recurso” de su familia, sino un miembro de la misma. Si fuera sólo un recurso, sus familiares lo verían como una fuente de dinero o de cualquier otra cosa. En resumen, “recurso” es algo muy limitado.

R. E.:- ¿Y el alcance del departamento de recursos humanos también es limitado en la organización?
P. S.: – Sí. En realidad, mucha de la actividad de los departamentos de recursos humanos se reduce, simplemente, en cargar la parte de los CEOs cuando surgen dificultades en la gestión del personal y de la organización de la formación. De esta manera, los profesionales de RR.HH. se vuelven una suerte de equipo de especialistas internos, para que los altos directivos continúen circunscribiéndose a la focalización del negocio, no desarrollando sus competencias de gestión de personas. Además, los departamentos de “recursos humanos” son, tradicionalmente, departamentos de “personal”, responsables por la elaboración de planes de reforma, contratación, despido y beneficios sociales y se ocupan, principalmente, de los aspectos financieros del empleo. Por ejemplo, de las estructuras de los contratos y de las obligaciones legales. Sólo que muchas empresas ya hacen “outsoucing” de esas funciones. Por eso, el hecho de que las personas trabajen productivamente unas con otras, es responsabilidad de los directivos y de toda la organización, no solamente del departamento de “recursos humanos”.

R. E.:- Otro aspecto que resaltó su discurso fue la relación de las empresas con el medio ambiente y la envolvente social. Parece participar de la misma filosofía que Arie de Geus preconiza en su libro: The living company, sobre las empresas funcionando en una base biológica, como sistemas vivos…
P. S.: – Exacto. Hay que reconocer que la organización es un sistema vivo y que existe dentro de otros sistemas vivos mayores, en este caso, el ecosistema de la sociedad. Para que los sistemas sean saludables, tiene que haber reciprocidad entre estos. Esa es la condición básica de cualquier sistema natural. Por ejemplo, el cancer es un sistema vivo que destruye a su huésped, un sistema vivo mucho más grande. Después de un tiempo, el cancer termina, porque dura hasta que acaba con el otro mayor. Así actúan la mayor parte de las empresas hoy día.

R. E.:- Pero la mayor parte de las empresas no encaran las cuestiones ambientales y sociales como una inversión, sino como un gasto….
P. S.: – Eso va a cambiar. Ocurre lo mismo en el caso de la innovación. Cuando aparece una, las empresas acostumbran decir: no podemos hacerla, porque el costo es muy elevado. Pero las empresas que encuentran la forma de realizarlas con menores costos, tienen, con toda seguridad, una ventaja competitiva. Eso mismo sucederá en el plano del ambiente y de lo social.

R. E.:- Pero en el caso de la innovación de producto, esta sólo valdrá la pena realizarla si el mercado la absorve. ¿El mismo principio también se aplica a las inversiones en el ambiente y en lo social?
P. S.: – Claro que mucho de este proceso dependerá de las preferencias sociales. Si las personas no se interesan y sólo compran un producto amigo del ambiente si cuesta lo mismo que otro que no lo es, será muy difícil que la empresa obtenga rentabilidad.
Pero no hay duda que necesitamos nuevos productos que utilicen menos energía y que, una vez consumidos, sean devueltos al productor para ser reciclados. Existen dos grandes estadíos para una empresa amiga del medio ambiente en este proceso de transformación. Al principio las empresas se van a concentrar en la reducción de costos para aumentar la eficacia de la utilización de los recursos de producción. Actualmente, muchos de los procesos que son destructivos del ambiente parecen que ahorran dinero, pero, en realidad, provocan mucho desperdicio.

La segunda fase sobrevendrá cuando se creen productos que todavía no existen, nuevas imágenes en el mercado, nuevas relaciones con los clientes y un nuevo tipo de credibilidad empresarial, en buena parte apoyada en la protección del medio ambiente. Tomemos como ejemplo los automóviles. Hoy es totalmente posible crear un auto que consuma 4 litros cada 100 km y con la misma performance de los modelos existentes en el mercado. Pero el desarrollo de estos modelos exige una inversión considerable y las grandes empresas se orientan a la economía de escala, lo que implica producir miles de automóviles. De entrada, esto parece una inversión prohibitiva. Tal vez el liderazgo en la fabricación de estos nuevos vehículos, surja en empresas más pequeñas, donde se realizan inversiones en menor escala y se pueda, de esta manera, demostrar que el mercado aprecia los productos amigos del medio ambiente.

Aquí las grandes empresas sean probablemente seguidoras y no líderes, porque no quieren arriesgar la realización de grandes inversiones. Me parece que muchas personas estarían contentas si compraran un auto que consumiese 4 litros para hacer 100 km y con una performance comparable a los modelos tradicionales. El asunto es cómo ofrecer esos autos y demostrar que hay demanda.

R. E.:- Y en el caso de la responsabilidad social ¿qué ventajas surgen para las empresas que las incluyeron en su estrategia de negocio?
P. S.: – Las ventajas inmediatas es que pasan a ser honestas. Hoy día tienen que mentir en todo momento. Quieren demostrar que nadie se preocupa con la contribución de la empresa a la mejora de vida en la sociedad, pero, de hecho, la gente se preocupa. Por eso, existe una contradicción cuando las empresas afirman desear que las personas se sientan comprometidas, motivadas e identificadas con su trabajo, cuando, en realidad, la actividad laboral sólo sirve para hacer dinero. Los seres humanos me interesan más que sólo fabricar dinero y por eso, básicamente, nos mentimos a nosotros mismos.

R. E.:- ¿Entonces sostiene que el objetivo de las empresas no debiera ser solamente el lucro?
P. S.: – Lo que yo sostengo es que cuando las empresas y las personas tienen como único objetivo hacer dinero, definen un mundo pequeño. Así tenemos trabajadores que no están motivados, se comprometen lo mínimo y sienten que el trabajo no tiene sentido. No consiguen explicar a sus hijos lo que hacen y no se insertan con orgullo en sus comunidades. Al definir un objetivo pequeño y limitado, se obtienen personas pequeñas para alcanzarlo. Es necesario meditar sobre esta situación y actuar. Pero tengo la certeza que, cada vez más, la sociedad exigirá a las empresas el desarrollo de una visión más amplia, donde las empresas que lideren estos cambios obtendrán mayor credibilidad en sus sociedades.

R. E.:- En este plano, ¿está de acuerdo en que el traslado del poder de la esfera gubernamental a las grandes corporaciones empresarias también implica una transferencia de la responsabilidad social?
P. S.: – Correcto. Si los grupos empresariales no asumen esas responsabilidades, serán vistos con gran desconfianza por la sociedad. Y si se callan, veremos al poder cambiar nuevamente para el lado del gobierno u otras organizaciones. Por ejemplo, estamos viendo un enorme crecimiento de las ONGs que surgieron como respuesta al abuso de poder de los grupos económicos. Organizaciones como Greenpeace tienen un impacto enorme, son muy influyentes. Porque sacan partido de las sospechas que despiertan los grandes grupos económicos. Las ONGs representan un proceso de equilibrio natural en la sociedad. De hecho, seguirá existiendo una guerra entre las ONGs y las grandes empresas, en tanto estas no aprendan que la vida será mucho mejor para nosotros, que la humanidad será más feliz y mucho mejor a nivel productivo y financiero, si el ambiente fuera preservado y el medio social desarrollado. Esto no es idealismo, es el nuevo sistema que deberá nacer para que la humanidad no se autodestruya.

R. E.:- Pasemos a cuestiones de cambio organizacional. ¿Por qué se dice que los procesos conducidos desde arriba fracasan?
P. S.: – Una de las principales razones es el hecho de que las organizaciones continúan siendo encaradas como máquinas. En ese esquema, todo parte de la cima: cuando llega un nuevo patrón, este le dice al empleado lo que va a pasar y luego el empleado cambia. Algunas cosas cambian de esta manera, pero no son cambios profundos. El cambio liderado desde arriba genera alguna energía, pero es como una ola que muere en la playa, ya que genera actitudes complacientes al esperar que la iniciativa venga siempre de arriba. El verdadero aprendizaje surge en el día a día, por las acciones que las personas llevan a cabo y por las redes de relaciones que controlan. Todavía, el aprendizaje depende del nivel de compromiso de las personas y de las interpretaciones que realicen.

R. E.:- ¿Y cómo se podrá alterar esa mentalidad “mecánica”?
P. S.: – No se puede cambiar una mentalidad, pero se puede crear una nueva. Supongo que hay muchas personas que siguen pensando que el jefe es el único que debe mandar en una organización. Es como una criatura en la escuela: existe alguien responsable por todo lo que sucede en el aula, el profesor. Es un concepto que nos inculcaron desde la más tierna edad. Por ese motivo es que vemos a los CEOs como seres “iluminados” que conducen el cambio. No quiero decir que no tengan un gran impacto en el proceso de cambio. El problema radica en la creencia de que la persona que está en la cima es la única que puede conducir el proceso de cambio. La forma de cambiar ese proceso de pensamiento es poner al desnudo las limitaciones del mismo. Vamos a razonar un poco. ¿Cómo podemos ordenar a una persona que cambie los valores de otra? Eso no sucede, nunca sucede. Los seres humanos somos autónomos y no podemos forzar a alguien a cambiar sus valores. Y cuando eso ocurre, las personas tienden a reaccionar como siempre lo hicieron. Por eso la gestión de arriba tiene que encontrar una forma de equilibrar el proceso de cambio con equipos locales provenientes de distintas sectores de la organización, agregando sólo alguna coordinación en el proceso.

R. E.:- ¿Entonces, para construir un clima de aprendizaje y cambio dentro de la organización, se necesitará un nuevo contrato social entre los patrones y los empleados?
P. S.: – Nuevo es un término relativo. Depende de la cultura y de los países. Es muy difícil hablar de esto como si fueran simples reglas. Tiene mucho que ver con el tipo de relaciones de confianza y de responsabilidad que se establecen en las organizaciones. En las estructuras jerárquicas tradicionales, las personas esperan siempre que el patrón llegue y les diga lo que tienen que hacer. Hay un sentido muy franco de responsabilidad mutua. El patrón define los objetivos y las personas no tienen que responder por los resultados. Si los resultados son malos, la culpa es del patrón. Por lo tanto, resulta claro que las personas no se sentirán muy inspiradas en el trabajo, si éste se restringe a alcanzar las metas que otros definieron. Por otro lado, el CEO también tiene sus responsabilidades y la obligación de establecer objetivos. La cuestión es la siguiente: ¿qué proceso elegir para alcanzarlos, de modo de construir un compromiso mutuo con los empleados, con algún grado de negociación? Si la gerencia define objetivos más elevados, las personas determinarán objetivos más exigentes. Pero, ¿sabrá el CEO si lo que pasa en la organización está acorde a lo que pasa en el mercado? Esto depende, en gran medida, de la solidez de las relaciones establecidas en la empresa.

R. E.:- ¿Un clima de confianza puede potenciar un aprendizaje más efectivo?
P. S.: – Sí, si éste se construye a través del aprendizaje conjunto. Es verdad que el aprendizaje requiere compromiso, pero también se necesitan competencias. Todo el trabajo que realizamos durante estos 25 años en el MIT y en la SOL (Society for Organizational Learning) revelan que las capacidades fundamentales de aprendizaje en el trabajo, son las que inciden en el tratamiento de temas complejos. Para que eso ocurra, las personas deben tener auto-conciencia de su pensamiento y cuestionar, continuamente, sus presunciones. Este tipo de competencias necesitan ser desarrolladas a lo largo del tiempo.

R. E.:- En lo que se refiere a aprendizaje y formación, muchas organizaciones y personas caen en la tentación de copiar buenas prácticas. ¿Cuál es el riesgo?
P. S.: – Muchas veces, cuando copiamos, no nos va bien. Es muy difícil para una persona copiar a otra. No es posible que alguien tome un violín y comience a tocarlo, sólo por haber visto a otra hacerlo. El proceso de aprendizaje se da a lo largo del tiempo. Copiar es un atajo, pero raramente produce un aprendizaje significativo. No se puede reducir el proceso de prueba y error y de experimentación y desde ahí, construir nuevas capacidades. No quiero decir con esto que no se deba aprender de otras personas. Pero el éxito del aprendizaje depende siempre del nivel de compromiso de la persona y de su oportunidad para practicar.

R. E.:- En resumen, ¿cuáles son los principios básicos para crear el cambio?
P. S.: – Primero, no hay una fórmula. La expresión “crear el cambio” es incorrecta, porque da la impresión que alguien lo va a hacer en vez de la propia persona. Las cosas cambian siempre, los sistemas vivos cambian continuamente. No es necesario crear cambio. Lo que hacemos es trabajar duramente para que el cambio no ocurra, tenemos miedo y esperamos siempre que el patrón nos diga lo que tenemos que hacer. Estas son actitudes que impiden los cambios. Las organizaciones están llenas de ideas. Los seres humanos tenemos montones de ideas para hacer las cosas de manera diferente. Entonces ¿qué nos impide innovar y avanzar? Para transponer esta situación, tenemos que preguntarnos los siguiente: ¿qué quiero cambiar? ¿qué es importante para esa persona?¿ Cómo puedo mover la energía de las personas para pensar en aquello que realmente quieren, desean y se interesan? ¿Cuál es el propósito del negocio, cuáles son sus problemas actuales y sus límites? Sólo respondiendo a estas preguntas, dentro de la realidad de cada organización, se enrolan las personas al nivel de sus equipos de trabajo.

R. E.: – ¿ Considera que cualquier persona puede ser un líder en una organización, cualquier empleado puede ser jefe ?
P. S.: – No. La palabra líder es muy ambigua. Muchos la usan como sinónimo de patrón. ¿Toda la gente puede ser patrón? Yo digo que no. Un líder es una persona que participa en la organización modelando su futuro, que es capaz de inspirar a las personas a su alrededor, de realizar cosas difíciles y de probar cosas nuevas, simplemente significar andar para adelante. Es todo lo que significa. Y todos los seres humanos tienen capacidad para adelantar.

R. E.: – Pero eso implica una nueva estructura de valores en la empresa…
P. S.: – Eso implica una estructura que valorice todas las personas en la empresa. Es tan sencillo como eso.

Fuente: ubicada originalmente en el Executive Digest. Gurusonline.tv
| Ruben Eiras | 2.Junio.02 |

Lo que le espera al mundo

viernes 12 de diciembre de 2008

Lo que le espera al mundo

La coyuntura 2008-2009 será una de las más importantes mundialmente, porque combina tanto elementos estructurales duraderos como elementos coyunturales de alto impacto, los cuales generan gran expectativa.

Carlos Alberto Patiño Villa

La coyuntura 2008-2009 será una de las más importantes mundialmente, porque combina tanto elementos estructurales duraderos como elementos coyunturales de alto impacto, los cuales generan gran expectativa.

Entre los estructurales se encuentran tres: la consolidación de la multipolaridad internacional, que se ha vuelto mucho más visible por los fracasos de EE.UU. en las guerras de Irak y Afganistán y el descuido en áreas de acción diplomáticas prioritarias para este país, como América Latina,  donde ha perdido parcialmente su influencia. Rusia, China, India, Brasil (con Unasur), Japón, Sudáfrica y Turquía y la Unión Europea compiten por rehacer sus esferas de seguridad, y en esa competencia el poder de EE.UU. se ha disuelto rápidamente.

En segundo lugar, en el 2009 será muy visible la competencia armamentista internacional, que combina tanto armamentos estratégicos convencionales como de destrucción masiva. En ello ha jugado un papel fundamental la estructura de la difusión tecnológica, como la que hizo Pakistán al trasladar conocimientos nucleares tanto a Corea del Norte como a Irán, y actualmente lo están realizando Irán y Rusia con Venezuela. Adicionalmente, la lista de proveedores de armamentos ligeros y pesados se ha afinado, y han entrado en ese mercado países de muy diverso origen, entre ellos  Brasil, Sudáfrica, China y otros más.

Y en tercer lugar, el terrorismo, después de la innovación acontecida en Mumbay del 26 al 29 de noviembre, retornará a las primeras preocupaciones internacionales, pues lo ocurrido en India es fácilmente ejecutable en cualquier otra ciudad del mundo, especialmente en Occidente. El terrorismo, lejos de desvanecerse, ha introducido elementos inesperados, incorporando nuevos escenarios como hoteles, hospitales, edificios residenciales y estaciones de tren repletos de viajeros.

Entre los elementos coyunturales se destacan dos: uno, la elección de Barack Obama, que internacionalmente adquirió el carácter de “elección” mundial del presidente de EE.UU, y ha llevado a que en muchos esperen una renovación de la diplomacia de este país. Empero, esto es más una ilusión que algo real, y quedó claro con la composición de su gabinete de seguridad y diplomacia.

Esto llevará a que durante el 2009 el mundo tendrá la expectativa de una nueva diplomacia, pero se encontrará con una ratificación del realismo y la competencia multipolar abierta. La otra coyuntura es que la crisis económica, iniciada en octubre de este año, llevará a que el año entrante sólo los mercados emergentes, por su capacidad de demandar productos y servicios básicos, podrán salir adelante mucho más rápido que los países y los bloques desarrollados. Por ello, las esperanzas de recuperación están puestas en Asia, principalmente China e India, y América Latina.

En conclusión, el 2009 será un año de realismo crudo, en donde el sistema internacional afrontará, como nunca antes, la necesidad de reconstruir las instituciones de las relaciones interestatales.

Entrevista a Alvin Toffler

Entrevista a Alvin Toffler

domingo 22 de febrero de 2009

Andres Pumarino Abogado, Univ. Adolfo Ibañez, (C)Magíster en derecho informático y telecomunicaciones en la Fac. de Derecho de la Univ. de Chile

Desde hace 20 años vengo leyendo los libros y articulos de Alvin Toffler considero que es uno de los analistas de la actualidad con mayor certeza en sus comentarios y proyecciones sobre el avance de nuestra sociedad, sus libros El Schock del Futuro de 1970 y en 1979 La Tercera Ola, han tenido una increíble cercanía de lo que en nuestra sociedad ocurre. El no se considera un Gurú ni alguien que hace predicciones, sino que es un analista de lo que ocurre en nuestro mundo y analiza las posible tendencias que pueden impactarnos y darnos luces hacia donde avanzamos.

 

En una entrevista publicada esta sábado en la Revista Sábado del Mercurio Toffler señala que el futuro será para aquellos que desarrollen habilidades o técnicas de pensamiento crítico, es decir aquellos que sean capaces de asimilar la gran cantidad de información que circula, adaptarse a los cambios y tomar decisiones a una gran velocidad, situación en que las actuales escuelas no están preparando a los niños de hoy. El considera que la escuela del mañana debiera funcionar las 24 hrs del día para ofrecer un servicio adaptado a las necesidades y los intereses del alumno y de las empresas, además con un currículo interdisciplinario no sólo en cuanto a los contenidos sino que también en cuanto a los exponentes, Toffler señala que las clases debieran darlas no sólo los maestros , quienes debieran tener sintonía con el mundo empresarial, lo que no ocurre hoy, además, debieran intervenir todos aquellos que tengan algo para dar. Claro que en este escenario se opondrían los Colegios de Profesores. Por que no invitar a pilotos de aviones, cocineros, contadores o empresarios para que den a conocer cómo es su vida, qué hacen y señala; "Lo más relevante ¿Como introducir a los estudiantes al mundo actual, a la vanguardia de la tecnología de la información cuando los maestros conocen tanto o menos de ellas que los alumnos?

 

 

El último Opus de Alvin Toffler

El último Opus de Alvin Toffler

Artículo correspondiente al número 255 (26 de junio al 9 de junio de 2009)

El escritor y futurólogo estadounidense asegura que ni las Torres Gemelas ni la Guerra de Irak definirán la presente época de la humanidad. No, a su juicio el hito estará dado porque por primera vez en la historia la creación de riqueza ha superado los límites de la Tierra y proviene en una fracción no menor del espacio. ¿Qué tal? Desde Buenos Aires, por Jorge Abasolo Aravena.


El error más frecuente en la historia de la predicción ha sido la gran subestimación del impacto de las tecnologías.

En efecto, los futurólogos de principios del siglo XX, aunque acertaron previendo nuestro ingreso en el espacio, no anticiparon que el automóvil tendría tanto éxito y sólo hace unos años el reiterado mirar hacia el porvenir asumió que enfrentábamos un verdadero riesgo de destruir la vida de nuestro planeta mediante el uso de armas nucleares.

Nuestra actual moda apocalíptica se preocupa de la catástrofe ecológica, cuestión que probablemente es más un signo de los tiempos que una certera anticipación de futuro. Para ponerlo en perspectiva tal vez sea sano citar algunas irrisorias predicciones del pasado, como la de lord Kelvin, presidente de la Royal Society, quien aseguró en 1895 que el vuelo de máquinas más pesadas que el aire era imposible; o la de Harry Warner, de Warner Brothers, que en 1927 dijo: “¿quién diablos quiere escuchar hablar a los actores?”, o la de Thomas Watson, director de IBM, que en 1943 lanzó la siguiente perla: “creo que hay un mercado mundial para quizás cinco ordenadores. Nada más”.

Para Alvin Toffler, hoy vivimos una revolución económica que todavía no se entiende bien y que cruza muchas partes del mundo en forma simultánea. Una revolución que es encabezada por Estados Unidos, que hasta hace no mucho era un ejemplo de la Era Industrial, pero que en los últimos años ha sabido dejar atrás ese sello.

A su juicio, poco después de la Segunda Guerra Mundial, por ahí por mediados de los años 50, Estados Unidos comenzó sin darse cuenta a eliminar los sistemas productivos intrínsecamente propios de la Era Industrial. En lugar de ello, comenzó a tomar forma una “revolución”, cuyas consecuencias se están haciendo sentir hoy en todas partes del mundo.

Si los marcamos en la línea del tiempo, algunos de los cambios relevantes en los procesos de la humanidad no se pueden situar en forma exacta (tal vez para marcar la fase agrícola de la humanidad diríamos “por ahí por el 1600 antes de Cristo), pero si tuviésemos que elegir una fecha para el avance hacia la Tercera Ola, ahí sí se puede ser más precisos, al menos en el caso de Estados Unidos. En cierta forma, el hito se puede marcar en 1956, muy poco después del término de la Segunda Guerra, porque ese fue el primer año en que los trabajadores de servicio y los oficinistas superaron a los obreros. También en los 50 tomó forma más nítida la computación, se desarrolló la robótica industrial y se lanzó el Sputnik... claro que en otro hemisferio.

Y bueno, como era esperable, como resultado de estos cambios tecno-financieros ha estallado una expansión desatada del tamaño del poder del sector financiero. Se trata de un cambio que en sí podría llamarse revolucionario, pero que converge –y sigue convergiendo– con cambios igualmente revolucionarios en la producción, distribución y en la naturaleza del trabajo, cuestiones que han escarbado una huella profunda en el devenir de la humanidad.

Con todas estas reflexiones en la cabeza, nos acercamos a quien es probablemente una de las mayores autoridades planetarias en estos tópicos. Nos referimos a Alvin Toffler, quien mientras se disponía a firmar libros durante su reciente participación en la 35 Feria del Libro de Buenos Aires, accedió a conversar con Capital.

Con la afabilidad que le caracteriza, autor de La Tercera Ola y futurólogo estadounidense doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital y la revolución de las comunicaciones, no puso condiciones para una conversación en que me advirtió llanamente que no me preo-cupara por el tiempo, pues de ese modo las preguntas suelen ser más distendidas y las respuestas mejor pensadas.

 El conocimiento y más allá
-¿A qué alude usted con el concepto de segunda economía?

-Me refiero a esa economía mágica, que es la que está aquí, junto a nosotros. Tal vez, de manera invisible. Es lo que llamamos también el mundo de la economía informática, el famoso TI. Es esa economía que crece a niveles insospechados.

-¿Vivimos la etapa histórica más importante de la humanidad?

-No lo puedo asegurar. Pero vale la pena preguntarse qué cosas de esta época vamos a recordar en mil años más. De seguro no vamos a recordar el ataque a las Torres Gemelas ni la guerra de Irak. Pero hay una cosa que sí vamos a recordar siempre: que fuimos la primera generación que crea riqueza fuera del planeta Tierra. Creamos riqueza en el espacio. Formamos parte de la generación que fue capaz de viajar al espacio. Y ahora son ya muchos los países que están creando sus programas espaciales.

Los programas espaciales no son solamente militares, son planes cada vez más conectados al tema económico. Muchas
personas se olvidan de esto cuando hacen las cosas comunes de la vida diaria. Por ejemplo, cuando utilizan un cajero automático o cuando prenden el televisor, lo que están haciendo es dependiendo de un satélite. Es decir, dependiendo de actividad que se realiza fuera de este planeta.

Es la primera vez que en la historia del hombre ocurre algo así... y eso es lo que vamos a recordar en cientos de años más.

-¿Hemos subestimado un hecho de esta magnitud?
Claro que sí. Pero no sé si lo hemos subestimado por ignorancia o porque no alcanzamos a dimensionar los hechos que están tan encima de nosotros.
Prácticamente todos los sectores comerciales tradicionales tienen un mellizo virtual en Internet y, de una u otra manera, todos nosotros vamos a ser afectados por actividades en el espacio.

Esto nos lleva al tercer elemento fundamental profundo al que debemos prestar atención. Se trata del conocimiento. Todos hemos escuchado hablar de la economía del conocimiento, pero sabemos poco de su significado... o hasta dónde puede llegar ese significado.

Cuando pensamos en la era del conocimiento o en la economía del conocimiento, tendemos a pensar en la tecnología. Pero ocurre que la tecnología es una parte muy pequeña de un fenómeno mucho mayor. Lo que estamos viendo hoy es más que el desarrollo sorprendente de la tecnología informática de comunicación y medios. Creo que la especie humana está aprendiendo a crear riqueza revolucionaria basada en un recurso que –a diferencia del hierro, del carbón o del cobre– es inagotable.
El conocimiento no se agota. Es un recurso que todos podemos usar al mismo tiempo. Los economistas frecuentemente definen la economía como la ciencia de la asignación de los recursos escasos. Pero el conocimiento no es un recurso escaso. Claro, podemos crear una escasez a través de derechos de autor o de copyright, pero el conocimiento en sí no es escaso ni lo va a ser.
-Con el fin de la Guerra Fría se hace hincapié en desmantelar la industria de armamentos. ¿No es ello una candidez?

-He dicho en más de una ocasión que existe un pensamiento ampliamente extendido de que con el fin de la Guerra Fría todos deben salirse del negocio de las armas y reconvertir estas industrias en Rusia y los Estados Unidos, ya que eso va a hacer al mundo más pacífico. Pero lo que en realidad está sucediendo es que hay una creciente dependencia de los militares respecto de la tecnología civil. Ahora pueden comprar un cable por aquí, otro por allá, juntarlos y fabricar armamento a partir de la tecnología civil. Eso ya lo estamos viendo con la tecnología de satélites. Incluso muchos inventos diseñados para la industria de la recreación ya se usan en la guerra.
-Usted habla de nuevas armas, que no causan la muerte. ¿A qué tipo de armas alude?
-Actualmente se están diseñando armas para inmovilizar temporalmente. En el caso de secuestro de rehenes, ya es posible que en lugar de disparar a los captores se emita una onda electromagnética que los haga sentir náuseas y vomitar. Hay gran controversia respecto del uso de esas armas, sobre todo en problemas internos. Pero la idea es que el Pentágono formule una política coherente acerca de sus límites. Son varios los países que las están desarrollando. Sin ir más lejos, la OTAN firmó hace unos años un contrato con un laboratorio francés para el desarrollo de tecnología capaz de repeler aviones enemigos sin necesidad de derribarlos, sino que manipulando sus instrumentos electrónicos para alejarlos.
-En este mundo global, donde el conocimiento es prioritario, hay países que no juegan un papel relevante. ¿Cuáles diría usted son los nuevos actores de peso en el mapa?
-Están las corporaciones multinacionales, que en algunos casos son más grandes que pequeñas naciones y –por cierto– más poderosas. También están las religiones globales como el Islam y la Iglesia Católica. Además, hay otros grupos de poder, redes criminales como los carteles de narcotraficantes que actúan globalmente y que disponen de las mejores tecnologías de comunicaciones en el mundo, infraestructura de transporte y financiera. Están también las ONG, como Greenpeace. De hecho, el año 2005 había más de 4.000 asociaciones de este tipo. En consecuencia, hay que reestructurar la manera en que se representa a las fuerzas reales en el mundo.

La Comunidad Europea está organizada en el estilo de la segunda ola: tiene doce naciones con sus propias burocracias y se puso una burocracia central en la cima. Es exactamente lo opuesto de hacia donde otras organizaciones están yendo. Las organizaciones están tratando de eliminar la burocracia y horizontalizar la jerarquía.
-¿Cuán preparadas están las sociedades para esta revolución de la riqueza de que habla en su reciente libro?

-No se puede negar que hay países que se están movilizando raudamente hacia una economía revolucionaria basada en el conocimiento, pasando de una economía anclada en la agricultura a una en tecnología y manufacturera. Por ejemplo, China ha tomado la resolución de entender la primera y la segunda ola y también la tercera. La diferencia con el resto de los países es que China no se ha detenido en la primera o en la segunda, sino que está haciendo su transición de manera simultánea hacia la tercera.
Podemos ver que está poniendo una enorme cantidad de recursos a la investigación científica, programas espaciales y otras actividades para estar acorde con los tiempos. No sólo toma lo del mundo industrializado, sino que su aspiración es liderar el mundo entero en esta tercera ola, o lo que entendemos como la economía basada en el conocimiento. 
 

Ética en la publicidad

Ética en la publicidad
Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales
22 de febrero de 1997

INTRODUCCIÓN

1. La importancia de la publicidad « en la sociedad de nuestro tiempo crece de día en día ».1 Dicha observación hecha por este Pontificio Consejo hace un cuarto de siglo, como parte de una información general sobre el estado de las comunicaciones, es incluso hoy en día, más real.

Del mismo modo que los medios de comunicación social ejercen una enorme influencia en todas partes, así la publicidad, que usa estos medios como vehículo, posee una poderosa fuerza de persuasión, modeladora de actitudes y comportamientos en el mundo de hoy.

Especialmente desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia ha tratado con frecuencia el tema de los medios, su papel y responsabilidades.2 La Iglesia ha procurado hacer esto de forma fundamentalmente positiva, considerando los medios como « dones de Dios » los cuales, de acuerdo con su providencial designio, unen fraternalmente a los hombres « para que colaboren así con su voluntad salvadora ».3

De este modo la Iglesia enfatiza la responsabilidad de los medios para contribuir al auténtico e íntegro desarrollo de las personas y alentar el bienestar de la sociedad. « La información suministrada por los medios está al servicio del bien común. La sociedad tiene el derecho a la información basada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad ».4

Con este espíritu la Iglesia entra en diálogo con los comunicadores. Al mismo tiempo, también llama la atención sobre los principios morales y normas relativas a las comunicaciones sociales, así como respecto a otras formas de esfuerzo humano mientras critica actitudes y prácticas que van en contra de estos modelos.

En la creciente literatura, fruto del cada vez mayor interés de la Iglesia sobre los medios, aparece el tema de la publicidad.5 Ahora, impulsados por el importante aumento de la publicidad y por las solicitudes para un más amplio examen, volvemos de nuevo a ocuparnos de este tema.

Deseamos llamar la atención sobre las contribuciones positivas que la publicidad puede y consigue ofrecer; así como señalar los problemas éticos y morales que la publicidad plantea, indicar los principios deontológicos a aplicar en este campo y, finalmente, sugerir algunos puntos para ser considerados por aquellos profesionales involucrados en la publicidad, así como por otros del sector privado, incluyendo además las iglesias y los funcionarios públicos.

El motivo para ocuparnos de estos asuntos es simple. En la sociedad de hoy, la publicidad tiene un profundo impacto en cómo las personas entienden la vida, el mundo y a sí mismas, especialmente en relación a sus valores y sus modos de elección y comportamiento. Estos son temas en los que la Iglesia está y tiene que estar profunda y sinceramente interesada.

2. El campo de la publicidad es extremadamente vasto y diverso. Por regla general, un anuncio es una simple noticia pública que busca suministrar información, invitar al mecenazgo o suscitar determinada reacción. La publicidad posee dos objetivos básicos: informar y persuadir, y —si bien estos dos propósitos son distintos— ambos se encuentran con frecuencia presentes simultáneamente.

La publicidad no es lo mismo que « marketing » (el conjunto de funciones comerciales que conlleva la transferencia de mercancías del productor al consumidor) o relaciones públicas (el esfuerzo sistemático para crear una pública impresión favorable o « imagen » de alguna persona, grupo, o entidad). En muchos casos, sin embargo, es una técnica o instrumento empleado por uno o ambos.

La publicidad puede ser muy simple —un fenómeno local e incluso de « barrio »— o puede ser muy compleja, al agrupar sofisticadas investigaciones y campañas multimediales que abarquen todo el planeta. Puede ser diversa según el público al que va dirigida. De hecho, por ejemplo, la publicidad destinada a los niños plantea algunas cuestiones de carácter técnico y moral significativamente diferentes de las planteadas por la publicidad dirigida a adultos con madurez.

No sólo existen muchos medios y técnicas diferentes empleados en la publicidad; la publicidad misma se da en modos variados y diversos: publicidad comercial de productos y servicios; publicidad de servicios públicos en nombre de varias instituciones, programas y causas comunes; y —un fenómeno de creciente importancia hoy en día— la publicidad política en interés de partidos y candidatos. Teniendo en cuenta las diferencias entre las diversas clases y métodos de publicidad, consideramos que lo que sigue podría ser aplicable a todas ellas.

3. Diferimos con la afirmación de que la publicidad refleja simplemente las actitudes y valores de la cultura que nos rodea. Sin duda, la publicidad, como los medios de comunicación social en general, actúa como un espejo. Pero también, como los medios en general, es un espejo que ayuda a dar forma a la realidad que refleja y, algunas veces, ofrece una imagen de la misma deformada.

Los publicitarios seleccionan los valores y actitudes a ser fomentados y alentados; mientras promocionan unos ignoran otros. Esta selectividad contradice la idea de que la publicidad no hace más que reflejar el entorno cultural. Por ejemplo, la ausencia de publicidad de ciertos grupos raciales y étnicos en algunas sociedad multirraciales o multiétnicas puede contribuir a crear problemas de imagen e identidad, especialmente entre los grupos marginados y se dará, de forma casi inevitable la impresión, en la publicidad comercial, de que poseer muchas cosas lleva a la felicidad y satisfacción, lo cual es erróneo y frustrante.

La publicidad también tiene un indirecto pero fuerte impacto en la sociedad a través de su influencia sobre los medios. Muchas publicaciones y operaciones radio-televisivas dependen para su supervivencia de los beneficios de la publicidad. Esto es cierto con frecuencia, tanto para los medios confesionales como para los comerciales. Por su parte los publicitarios buscan, naturalmente, conseguir audiencia; y los medios esforzándose en proporcionársela, deben determinar su contenido para conseguir atraer el tipo de público de la medida y composición demográfica deseadas. Esta dependencia económica de los medios y el poder que confiere sobre los publicitarios comporta serias responsabilidades para ambos.

El futurólogo Alvin Toffler

El futurólogo Alvin Toffler
Germán Doig Klinge profundiza en el libro el Shock del futuro de Alvin Toffler indagando en los problemas humanos que el futurólogo plantea.
 
2.El futurólogo Alvin Toffler
2.El futurólogo Alvin Toffler


2.1.De obrero a futurólogo
Alvin Toffler se hizo conocido a partir de la publicación en 1970 de su ensayo El "shock" del futuro que se convertiría en un auténtico bestseller. A este libro le seguirá 10 años después --1980-- La tercera ola, desarrollo y profundización de sus tesis centrales, y 20 años más tarde --1990-- El cambio del poder. Estos tres ensayos configuran en opinión de Toffler una «trilogía» (9) que recoge lo central de su pensamiento (10) . Después de su trilogía ha publicado --firmando esta vez con su esposa Heidi, quien ha sido siempre su estrecha colaboradora--: Las guerras del futuro --1993-- y Creating a new civilization --1995-- (11).

La preocupación por los temas sociales y el cambio nació desde muy joven en Toffler. Luego de concluidos sus estudios universitarios quiso hacer --en compañía de su esposa Heidi-- una experiencia como obrero industrial durante cinco años. En aquella época se interesó en la política y asumió la ideología marxista (12) .

Hablando de esos tiempos de su vida dice Toffler: «Finalmente, era un activista político. A finales de la década de los cuarenta, había viajado al Sur para luchar en pro de los derechos civiles. Había participado en manifestaciones y descubierto el marxismo, el cual contempla las fábricas como el centro exacto del universo. Por tanto, "el ir a la industria" también constituía una posibilidad de ayudar a organizar a los obreros. Todo esto resultaba embriagador» (13) .

Después de su experiencia como obrero --que califica como muy importante para su vida-- Toffler se dedicó al periodismo. Fue corresponsal en la Casa Blanca, lo que le permitió tomar contacto con el alto mundo político norteamericano.

Entre las revistas en las que escribió se debe mencionar la publicación Fortune, de la que se convertiría en columnista de temas laborales. En 1961 dejará esta revista y se convertirá en colaborador libre de diversas publicaciones y, con el tiempo, en conferencista itinerante.

En 1964 publicó el ensayo Los consumidores de cultura, que, en sus propias palabras, «constituyó un análisis de la economía de las artes en Estados Unidos y un ataque al elitismo cultural» (14) .

El "shock" del futuro produjo un cambio radical en la vida de Toffler. El libro alcanzó un éxito de ventas inesperado que convirtió a su autor en toda una personalidad. Incluso se hizo una película, animada por el conocido actor inglés Orson Wells, a partir del ensayo.

Es interesante lo que dice el mismo Toffler sobre este libro: «El "shock" del futuro fue inspirado por mis primeras experiencias en Washington.

Como corresponsal, llegué a la conclusión de que los más importantes cambios sociales y tecnológicos estaban conmocionando a la sociedad norteamericana, pero que nuestro Gobierno se estaba echando atrás, que dedicaba escasa atención al futuro y que parecía incapaz de anticipar ni siquiera los cambios más fundamentales.

Los políticos raramente ven más allá de las próximas elecciones. Eso me hizo pensar acerca del tiempo y de los horizontes temporales, y, más generalmente, acerca de nuestro fracaso para hacer frente al cambio y al futuro, a nuestra incapacidad para darle abasto. Y no sólo el Gobierno, sino también la gente» (15) .

Para ese momento, según dice Toffler, habría dejado atrás, en lo fundamental, su adhesión al marxismo. En la actualidad se refiere a él como una expresión de la revolución industrial en total crisis y, como tal, anticuado, insuficiente e inadecuado para comprender el mundo de la alta tecnología, es decir el mundo del futuro. Sus criterios de juicio adquirirán curiosos matices y perspectivas propias. Su interés se centrará en el tema del futuro y el proceso de cambio por el que está pasando la humanidad.

2.2.Su trilogía: el proceso de cambio en tres actos


El tema central de la reflexión de Alvin Toffler es el cambio. Los tres ensayos que conforman lo que ha llamado su trilogía abordan desde diversas perspectivas este proceso que el autor considera muy profundo.

«El "shock" del futuro --afirma Toffler-- contempla el proceso del cambio: la forma en que éste afecta a las personas y a las organizaciones. La tercera ola se centra en las orientaciones de ese cambio: adónde nos están llevando los cambios de hoy. El cambio del poder aborda el control de los cambios que han de sobrevenir: quién les dará forma, y cómo» (16) .

Su argumento central es que la humanidad se encuentra frente a un cambio social muy profundo. El ser humano tiene ante sí un futuro que se viene aceleradamente y para el cual ni sus instituciones, ni él mismo se encuentran suficientemente preparados.

En las páginas de El "shock" del futuro trata de explorar sistemáticamente los efectos de la aceleración del cambio que está afectando a la humanidad de finales del segundo milenio.

El problema principal sobre el que se detiene no es sólo el proceso de cambio en sí mismo, sino la aceleración de este cambio que lo hace desestructurante y de difícil asimilación para el ser humano.

Por eso se refiere a la llegada del futuro como un shock: «Este shock --afirma-- es la desorientación vertiginosa producida por la llegada prematura del futuro. Y puede ser la enfermedad más grave del mañana» (17) . Ve este shock como una «nueva enfermedad psicológica, turbadora y virulenta» (18) . Los efectos del shock son múltiples y aquejan de diversas maneras la vida del ser humano. Toffler cree descubrir tres efectos principales que afectan seriamente al hombre: la transitoriedad, la novedad, y la diversidad. Su ensayo El "shock" del futuro está articulado principalmente a partir de estos tres elementos.

En La tercera ola Toffler se fija en las direcciones y consecuencias del proceso de cambio. La tesis central del ensayo es que la humanidad se encuentra ante una suerte de transición crítica hacia una nueva forma de civilización que, no obstante ser de incierto desenlace final, ofrece un potencial lleno de esperanza.

Llama a esta crisis la tercera ola en función de que ha habido antes otras crisis --otras olas en su lenguaje-- que trajeron transformaciones profundas de la vida social.

La primera ola fue producida por el descubrimiento de la agricultura hace diez mil años y propició la revolución agrícola. La segunda ola se generó por la revolución industrial iniciada hace unos trescientos años.

Esta segunda ola habría entrado en una fase de crisis muy seria en el presente siglo, percibiéndose sus primeros síntomas, según Toffler, a mediados de la década de los cincuenta --cuando los obreros norteamericanos se vieron superados en número por los trabajadores del conocimiento y los servicios--.

La tercera ola estaría siendo generada por el fracaso del industrialismo y por la aparición de la revolución tecnológica --Toffler habla de un salto "cualitativo" en el conocimiento--. Las consecuencias de esta ola afectarán seriamente la vida de los seres humanos, en aspectos como lo económico, lo político, incluso la misma vida familiar. Se trata, según cree, de «la muerte del industrialismo y el nacimiento de una nueva civilización» (19) ; civilización que es «al mismo tiempo, altamente tecnológica y antiindustrial» (20) .

Es un proceso que tiene características revolucionarias --por la profundidad y radicalidad de los cambios en la vida del ser humano-- y globalizantes --porque se difunde a nivel planetario--. En palabras de Toffler «lo que ahora está sucediendo es, ni más ni menos, una auténtica revolución global, un salto cuántico en la Historia» (21) .

En el libro El cambio del poder aplica sus hipótesis sobre el proceso de cambio de la sociedad al control del poder y las tensiones que se generan alrededor del asunto.

En palabras suyas, este tercer ensayo de su trilogía «se centra en el papel --profundamente modificado-- del conocimiento en relación con el poder. Presenta una nueva teoría del poder social, y examina los cambios que se avecinan en los negocios, la economía, la política y los asuntos mundiales» (22) .

A partir de sus hipótesis respecto de la llegada de la tercera ola, Toffler considera que estaría naciendo un nuevo sistema de poder que sustituiría al del pasado industrial. Esto traería una lucha por el poder «que se entablará en todas y cada una de las instituciones humanas» (23) , empezando por el mundo empresarial, los Estados, el mercado, los medios de comunicación, incluso la familia y la Iglesia. El punto central para él es quién tendrá el «control del conocimiento», pieza esencial de la civilización del futuro.