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Marketing sin temor

Autor: Robert Middleton  15-05-2008

 

Recientemente escribí una nota que despertó ciertas susceptibilidades. Lo que yo quería decir es que las personas que desprestigian las tareas de marketing y ventas suelen ser las que más le temen a esas tareas.

Mi objetivo no era que esa gente se enojara. Mi real intención era presentar un espejo a las personas que tienen problemas con el marketing y las ventas. Afortunadamente fue una llamada de atención. (No a ellos, sino a ¡USTED!)

Si se vio retratada/o en ese espejo, excelente, es un primer paso. Pero no he terminado.

La resistencia, antipatía y franco temor que siente al pensar en llevar adelante las tareas de mercadeo y ventas de su emprendimiento probablemente estén perjudicándola/o comercialmente más de lo que supone.

SI este no es su caso, Ok, saltée esta nota y disfrute de otra. Pero si este ES su problema, preste atención. Usted ya conoce los síntomas:

Tendencia a evitar levantar el teléfono
Mantenerse apartada de las actividades de networking
Posponer la escritura de una carta comercial o artículo
No hacer el cierre al final de la entrevista de ventas
Evitar a toda costa hablar en público
No promocionar o vender su Newsletter
Olvidar pedir referidos
Cuando trabajaba como coach de marketing, la principal pregunta NO era: ¿Cómo hago estas cosas más eficientemente?. No, la pregunta era: ¿Por qué No hago estas tareas aun sabiendo que las debo hacer?

Pasaba mucho tiempo trabajando con mis clientes sobre sus resistencias y miedos a las tareas de marketing y ventas. De hecho muchos de ellos denominaban este problema: “¡encogimiento de marketing!” Eso es lo que sentían, que se achicaban ante la tarea.

Gran parte de mi trabajo consistía en conducirlos lentamente, paso a paso, a través de todo el proceso de marketing. Les demostraba que si levantaban el teléfono y decían lo correcto, la gente no les iba a gritar. Les demostraba que si escribían un artículo, muy probablemente recibirían más elogios que sorna.

Denominaba esta tarea: “saltando del trampolin”. Comience con un trampolin bajo. No se preocupe por la perfección del “salto”, solo salte de una vez. Luego, gradualmente baya subiendo y mejore los detalles en cada oportunidad.

Este enfoque es en realidad muy efectivo. Es la forma en que aprendemos. Es como mejoramos gradualmente y abandonamos lentamente nuestros miedos irracionales hasta que nos sentimos completamente competentes y seguras/os.

De hecho este es el enfoque que adopto en mi Manual InfoGuru y en el
Web Site ToolKit. Si va paso a paso y realiza cada uno de los planes de acción que se encuentran al final de cada capítulo o sección, comenzará a entender los principios y las practicas fundamentales de marketing y comenzará a tener resultados.

Muchos de ustedes utilizaron este enfoque para convertirse en mejores comercializadores. Sin embargo, siendo naturalmente una persona impaciente, siempre pensé que ese enfoque no era suficiente. Por supuesto, muchos de mis clientes han ido paso a paso y obtuvieron grandes resultados.

Pero muchos otros jamás pasaron de la primera base. Su aversión por el marketing era más fuerte que sus deseos de tener éxito. Entonces comencé a desarrollar “trabajo de convicción” en mi coaching, ejercicios para cambiar algunas creencias. Para muchos, esto significó una diferencia enorme.

El primer paso consiste en reconocer las creencias limitantes que subyacen en algunos síntomas que comenté más arriba. Repasemos algunos:

- Tendencia a evitar levantar el teléfono. (A la gente le disgusta ser molestada. Yo la interrumpo)

- Mantenerse apartada de las actividades de networking (No soy el tipo de persona que se siente cómoda reuniéndose con extraños)

- Posponer la escritura de una carta comercial o artículo. (No soy buena/o escribiendo. Después de todo ¿a quién le iba a interesar? )

- No hacer el cierre al final de la entrevista de ventas. (Si les interesa comprar ya me lo harán saber. No quiero ser cargosa/o)

- Evitar a toda costa hablar en público (Posiblemente quede como una tonta/o. Nadie quiere escuchar mis ideas)

- No promocionar o vender su Newsletter. (Si me autopromociono a la gente no le va a gustar y se van a desuscribir en masa).

- Olvidar pedir referidos. (Si están conformes con mi trabajo, me darán referidos cuando esten listos)

Apostaría que usted tiene algunas de estas creencias muy arraigadas. Y si las mantiene firme nuca dará los pequeños pasos necesarios para mejorar en el área de marketing. Abandonará antes de empezar.

Entonces ¿qué funciona mejor? ¿Pequeños pasos o cambio de creencias? Ambos son igualmente importantes. Si usted no tiene mayores problemas con, digamos escribir, entonces comience por ahí ahora mismo, un pasito por vez. Pero si la idea de hablar en público la aterroriza/o, entonces comenzar con un programa para cambiar esa creencia, va a ser el proceso mucho más fácil.

Pero no importa cual sea su situación, si realmente se compromete a enfrentar el marketing sin temor, encontrará su propio camino.

 

Los 10 errores más burdos de marketing

Autor: Robert Middleton  15-05-2008

 

Robert Middleton de Action Plan Marketing ayuda a los profesionales independientes a atraer más clientes. Publicado en castellano por Mujeres de Empresa bajo el título: Los 10 errores más burdos de Marketing 21.Junio.06 y distribuído bajo una Licencia Creative Commons.

http://www.mujeresdeempresa.com/marketing/marketing060603.shtml      

 

¿Está cometiendo errores tontos de Marketing? Sí, es muy probable que esté cometiendo al menos 10 errores.

Déjeme explicarle. Todos cometemos errores. Y en Marketing, la mayoría cometemos algunos errores muy tontos. No serían tan burdos si no los cometiéramos una y otra vez. A pesar de que desafían el sentido común y no nos brindan los resultados que deseamos, seguimos cometiéndolos.

¿Por qué? Porque es cómodo. Y a veces, hacer las cosas correctas no es tan cómodo. Después de todo, somos bastante buenos justificándonos.

Siempre tenemos una excusa, una razón verosímil.

En esta nota voy a esbozar los que consideros son “10 errores burdos” que los profesionales independientes cometemos cuando se trata de nuestro marketing. Luego, en las próximas notas, iré proponiendo soluciones y enfoques para corregir estos errores.

Estos son los que considero los Diez errores más burdos de Marketing:

1. No estar preparada/o - Profesionalmente están preparados.

Saben su materia. Estudian largas horas. Apuestan a la producción. Y una de los motivos principales por el cual los profesionales independientes no atraen constantemente clientes es porque andan a tientas en lo que respecta al marketing, muy parecido a como actúa el George Costanza de Seinfeld.

2. No invertir – Usted invirtió cientos, sino miles de horas y no pocos dólares en aprender su profesión, ¿verdad? Pero tiene que saber que ser competente en marketing también demanda una inversión en términos de energía, tiempo y dinero. No se convertirá en un buen marketer de la noche a la mañana o por accidente. Deje de quejarse: usted necesita comprometerse.

3. Subestimarse – El valor de lo que usted puede proveer a sus clientes es prácticamente ilimitado. Puede transformar su negocio. Pero usted no se da cuenta. Un mantra muy común entre los profesionales independientes es "No puedo cobrar lo que verdaderamente valgo." Y se convierte en una profecía auto-cumplida. Auténtica auto-valoración=prosperidad a largo plazo.

4. No dominar el networking – La estrategia de marketing más ponderosa para los profesionales independientes es y siempre será el desarrollo de redes de relaciones. Si no domina las técnicas de networking, no tiene reales chances de alcanzar su verdadero potencial. Salga de una vez!

5. Evitar escribir – Los profesionales independientes exitosos escriben. Es la habilidad principal del marketing. Si no es capaz de organizar sus ideas en el papel, clara y persuasivamente, ¿Cómo espera que sus prospectos entiendan todo lo que puede hacer por ellos?

6. Evitar hablar en público- Los profesionales independientes exitosos hacen uso de la palabra. Es la habilidad principal de la venta. Si es capaz de hablar delante de un grupo con seguridad y persuasión, entonces vender no le va a resultar difícil. En caso contrario, vender siempre será un esfuerzo.

7. No apalancarse en Internet – Usted no necesita tener un "negocio online" para sacar provecho de Internet. Un web site de calidad, una eZine o newsletter distribuídas regularmente y la publicación de artículos relacionados con su actividad, son todas herramientas de marketing relativamente sencillas, económicas y muy poderosas.

8. No preguntar – A veces la gente se preocupa tanto de ofender a alguien o de ser rechazado que simplemente evitan preguntar. Es tonto. Necesita preguntar. ¿Quiere conseguir tiempo, atención, interacción, entrevistas, nuevos negocios? Pregunte!

9. No implementar – Si implementáramos solo una fracción de lo que ya sabemos, tendríamos más éxito del que podemos imaginar. Necesita establecer propósitos, planes de acción, un cronograma y luego poner en funcionamiento un sistema de responsabilidades para hacer que las cosas sucedan.

10. No arriesgar – No arriesgar nunca puede ser la cosa más tonta que puede hacer. La/o hace débil, temerosa y complaciente. ¿Qué hay afuera de nuestra cajita confortable? Éxito, alegría, vitalidad y por supuesto el riego de un fracaso para variar.

Autodiagnóstico

¿Cómo se ubica en la escala de marketing? Asígnese un puntaje de 0 a 10 por cada uno de los errores citados. Un cero significa que usted prácticamente nunca comete ese error. Por el contrario, un 10 significa que lo comete casi todo el tiempo. Como en el golf, es bueno tener un puntaje bajo.

0 - 20 – Usted es un muy buen marketer. Continúe con el buen trabajo.

21 - 40 – Nada mal, pero puede mejorar.

41 - 60 – Pierde continuamente oportunidades de marketing.

61 - 80 – Muy burdo como marketer. ¿Le parece que esto es lo suyo?

81 - 100 – No tiene esperanzas. Es hora de analizar una nueva línea de negocios.

Administración de leads. ¿Es fácil?

Autor: Daniel M. Aisember      Director de IMPLANEX         29-05-2008

 

Las empresas que adoptan un proceso de administración de leads generan mayor retorno de la inversión que realizan en actividades de generación de demanda y obtienen mayores tasas de cierre que las compañías que no lo hacen. Pero son muy pocas las compañías que administran leads mediante un proceso.....

Desde el primer contacto hasta el cierre

Se trata de un proceso de múltiples estados para conducir un posible prospecto hasta su conversión en cliente. Algunos especialistas dicen que es el proceso para ir desde “el primer contacto hasta el cierre”.

Tómese un minuto y piense en sus esfuerzos para administrar sus leads ¿Es un proceso?

Imagínese por un instante que su proceso de administración de leads es una operación de fabricación y las leads son sus productos terminados. Ahora, piense que el 80% de sus productos terminados vienen defectuosos de la línea de producción. En el mundo de la manufactura esta clase de tasa de defectos sería un claro signo de uno o más problemas en el proceso. Aún sabiendo esto, por alguna razón, en ventas y marketing esta tasa de defectos es frecuentemente aceptada como normal o razonable.

Hay numerosas metodologías para mejorar procesos de negocios que son incorporadas en las empresas grandes y medianas, pero por algún motivo, aún no son examinados en las áreas de ventas y marketing.

Tal vez esto se debe a que la compra y la venta se desarrollan, en apariencia, fuera de un entorno controlado y su seguimiento se hace difícil. Sin embargo es posible implementar un proceso con puntos de control e hitos. La administración de leads brinda un marco para controlar y manejar el proceso.

Marketing ecológico

Autor: Valietti Pérez Bengochea Profesora de Administración de Empresas e Investigación de Operaciones de la Universidad de la Habana.

23-06-2008

 

La crisis ecológica que sufre nuestro planeta debe su aparición a un sistema de producción y consumo que exige un nivel de utilización de recursos naturales, de generación de residuos y contaminantes que sobrepasa la capacidad de la naturaleza de autorregenerarse.

Esto ha generado una tendencia mundial al aumento constante del número de empresas que siguen normas sobre la cuestión. Se trata no sólo de elevar el nivel de conciencia de los directivos acerca de la cuestión medioambiental sino de crear toda una posición filosófica acerca de la relación empresa - entorno donde la ética ecológica basada en la preservación del medio ambiente natural no entre en contradicción con los objetivos económicos de la empresa, más aun, que pueda lograrse desde esta posición más eficiencia económica. Por tanto, la respuesta empresarial debe ir mas allá de la elaboración de estrategias para satisfacer a los consumidores de productos ecológicos y aprovechar esa oportunidad del mercado, hace falta un concepto global que penetre en todas las áreas y funciones de la empresa y forme parte de su sistema de valores y de la cultura organizacional. Para contribuir a esto, el Marketing ha desarrollado su noción de Marketing Ecológico enfocando la planificación estratégica y todas las variables básicas desde esta posición.

El Marketing moderno debe considerar los problemas sociales relacionados con la ecología. De ahí que las empresas deban prestar especial atención a la opinión pública y no sólo a los indicadores económicos, pues la opinión desfavorable de la sociedad podría ocasionar trastornos en el desenvolvimiento empresarial, pues esta conducta empresarial representa un factor decisivo para el posicionamiento competitivo.

La preocupación por el deterioro del medio ambiente no es sólo una compleja tendencia social, es también un fenómeno de marketing, el cual está dando lugar a la aparición de un nuevo segmento de consumidores: los consumidores verdes.

El consumidor verde o ecológico se puede definir como aquel consumidor que manifiesta su preocupación por el medio ambiente en su comportamiento de compra, buscando productos que sean percibidos como de menor impacto sobre el medio ambiente.

Para estos consumidores el calificativo ecológico es un atributo valorado en el proceso de decisión de compra. En algunos casos dicha valoración se manifestará en pagar un mayor precio por productos percibidos como ecológicos; en otros casos se manifestará en el rechazo de aquellos productos más contaminantes; y en otros casos se manifestará en preferir el producto más ecológico en igualdad de condiciones funcionales (calidad, comodidad,…) y económicas (precio, promoción de ventas, cantidad,…).

La aparición de este nuevo consumidor preocupado no sólo por la satisfacción de sus necesidades actuales sino también por la protección del entorno natural, obliga a las empresas a adoptar una nueva forma de entender el marketing: el marketing ecológico (también denominado marketing medioambiental, marketing verde, ecomarketing o marketing sostenible).

Es muy importante respetar la dimensión social en el marketing, pues es evidente que los objetivos empresariales a largo plazo no se pueden alcanzar sin cuidar de las necesidades del cliente como un todo.

El ecomarketing debe:

Guiarse por las limitaciones de los recursos y no por estimular las necesidades del consumidor.
Atribuir a la estabilización del ecosistema y al consumo de energía mayor importancia que a la fabricación de productos de usar y tirar.
Buscar alternativas que eviten la devastación de la naturaleza y repongan los deterioros producidos por el desarrollo industrial.
Promover el diseño de productos ecológicos y desarrollar el concepto de reciclaje.
Reducir el tamaño de la industria y las escalas de producción.
Desarrollar tecnología limpia.

El marketing ecológico puede conceptualizarse desde dos perspectivas diferentes: desde la perspectiva social y desde la perspectiva empresarial.

Desde una perspectiva social, el marketing ecológico es una parte del marketing social, es decir, de aquel conjunto de actividades que “persigue estimular y facilitar la aceptación de ideas o comportamientos sociales que se consideran beneficiosos para la sociedad, en general o, por el contrario, tratan de frenar o desincentivar aquellas otras ideas o comportamientos que se juzgan perjudiciales”. En este sentido, el marketing ecológico se podría definir como: “Un conjunto de actuaciones llevadas a cabo por instituciones sin fines de lucro (administraciones, grupos ecologistas, asociaciones de consumidores, etc.) para difundir ideas y comportamientos medioambientalmente deseables entre los ciudadanos y los distintos agentes sociales y económicos”.

Los objetivos perseguidos por este concepto de marketing ecológico pueden ser:

- Informar/ educar sobre temas de carácter medioambiental. Un ejemplo de este tipo son las campañas realizadas tras la aprobación de la Ley de Envases y Residuos de Envases con el objetivo de informar sobre la utilización de los contenedores de recogida selectiva de residuos sólidos urbanos.
- Estimular acciones beneficiosas para el medio ambiente. Por ejemplo, las diferentes campañas para que el ciudadano ahorre agua y energía pretenden incentivar un comportamiento medioambiental más adecuado.
- Cambiar comportamientos nocivos para el entorno natural. Las campañas contra el fuego que se desarrollan todos los veranos tratan de evitar que el ciudadano realice actividades que puedan ocasionar accidentalmente un incendio.
- Cambiar los valores de la sociedad. Dentro de este objetivo se pueden encuadrar las campañas de recomendación de respetar el ciclo de vida de los peces y las campañas generales para la protección de los bosques.

Como puede observarse, desde este punto de vista el marketing ecológico esta formado principalmente por actividades de desmarketing, es decir, por acciones conducentes al desestímulo en los consumidores, en general o parcialmente, temporal o permanentemente, de una determinada demanda.

Desde una perspectiva empresarial, el marketing ecológico es el marketing que aplican aquellas empresas que adoptan un enfoque de marketing social para comercializar productos ecológicos, es decir, aquellas empresas que buscan satisfacer las necesidades sociales junto a las necesidades presentes de los consumidores. En este sentido, se puede definir como: “El proceso de planificación, implantación y control de una política de producto, precio, promoción y distribución que permita conseguir los tres siguientes criterios: (1) que las necesidades de los clientes sean satisfechas, (2) que los objetivos de la organización sean conseguidos y (3) que el proceso genere el mínimo impacto negativo en el ecosistema”.

La complejidad de las decisiones de marketing con este enfoque ecológico se hace para una empresa sumamente difícil por varios motivos.

1. Necesitan un adecuado sistema de información
2. No siempre disponen de medios para analizar los efectos sociales.
3. Los objetivos económicos están mucho mejor formulado que las necesidades ecológicas y sociales.
4. El compromiso social de una compañía se ve limitado por los deseos de los accionistas y su relación con la competencia.
5. Una orientación de Marketing ecológico que no esté motivada por los beneficios es casi inaceptable.

Bajo la perspectiva ecológica, el marketing debe contribuir al desarrollo sostenible, de forma que diseñe ofertas comerciales que permitan satisfacer las necesidades presentes de los consumidores sin comprometer la capacidad de satisfacer las necesidades futuras de esta y de las próximas generaciones. Para ello, el marketing ecológico debe asumir como misión tres funciones: redirigir la elección de los consumidores, reorientar el marketing mix de la empresa y reorganizar el comportamiento de la empresa.

Puesto que la gran mayoría de la sociedad actual no está dispuesta a reducir su nivel de consumo, el reto del marketing es transformar la forma de consumo, consumir de forma diferente. Para ello, el responsable de marketing debe conseguir poner al consumidor de su parte mediante su educación, tanto en los problemas como en las soluciones medioambientales. Se trata de conseguir que la preocupación por las cuestiones ecológicas se traslade al comportamiento de compra y consumo. O lo que es lo mismo, se trata de incrementar el tamaño del segmento de consumidores ecológicos.

La educación del consumidor se convierte en un paso necesario para superar lo que se puede calificar como “el mayor problema ecológico que sufre el planeta”: la falta de información medioambiental.

Comportamiento del consumidor ecológico

El conocimiento sobre la cuestión ecológica y su comprensión han aumentado en los últimos años. Este conocimiento no ha ejercido un efecto apreciable en el plano de los consumidores, cabría hacernos las siguientes reflexiones:

Estarán los consumidores ecológicos dispuestos a pagar los costos de estos productos.
Creen los consumidores ecológicos en la bondad para la salud de los productos ecológicos.
Están preparadas las personas con mentalidad ecológica para aceptar ciertos sacrificios en la calidad subjetivamente percibida en los productos ecológicos.

Guarda relación las cifras de ventas en productos ecológicos con las ventas de productos estándares.

Rige la actitud ecológica los hábitos de compra de los consumidores.

A esta reflexión respondemos de la siguiente manera:

La actitud ecológica de los consumidores es aun limitada, eso explica las ventas de los ecoproductos a pequeña escala, aunque se observa una tendencia a su incremento.
La decisión de compra del consumidor ecológico se relaciona fundamentalmente con la información, disponibilidad, precio del producto y accesibilidad.
No basta con conocer el número de personas motivadas por el enfoque ecológico, es necesario incorporar políticas de venta, de precio y de distribución.
Se hace necesario el desarrollo de la conciencia ecológica del consumidor, para lo cual se requiere de: estar informado de las consecuencias ecológicas de los actuales hábitos de consumo, deben estar dispuestos a cambiar esos hábitos para contribuir a la solución medio- ambiental, para lo cual se hace necesario un programa integral de educación ambiental.
Si los consumidores no están conscientes, toda política empresarial de ventas de productos ecológicos está destinada a fracasar.
El marketing tiene la responsabilidad de contribuir a formar esa conciencia ecológica, no sólo en la formación del hábito de consumo ecológico, sino atender los problemas de clasificación y reciclaje de los desechos ecológicos.
Las empresas están ya en condiciones de identificar los grupos de consumidores ecológicamente importantes, como segmentos de mercado y responder a este desafío mediante un marketing diferenciado. Teniendo en cuenta que no es lo mismo tener conciencia ecológica que hábitos de consumo ecológico.
La decisión de compra de productos ecológicos se ve limitada por motivos no medioambientales tales como: la comodidad, el placer, los bajos rendimientos de los productos ecológicos y el desarrollo de un marketing agresivo para los productos no ecológicos.

Para conseguir que la calidad del medio ambiente no se vea afectada negativamente por las decisiones de marketing es necesario incorporar objetivos ecológicos a cada una de las políticas de marketing. En este sentido, es necesario quedar claro que no se trata de enfrentar a los objetivos económicos de cada variable de marketing con los objetivos ecológicos, se trata de buscar la consecución de ambos a la vez.

Política de producto.

La característica más relevante de las decisiones de producto en las empresas líderes del mercado capitalista desarrollado es la importancia concedida a la fabricación de productos de envases no perjudiciales para el medio ambiente. La política de producto sigue el criterio de situar nuevos productos, modificar los existentes, así como los métodos de producción, respondiendo a las exigencias del cuidado del medioambiente.

Los especialistas en esta materia hacen la siguiente sugerencia para la mejora ecológica de los productos:

Los productos deben someterse a una prueba de compatibilidad con el medio ambiente.
Los productos ecológicos podrían comercializarse bajo una forma que sea identificable por el público.
Los productos reciclables deben pasar a ocupar un primer plano en las estrategias comerciales.
Se deben intensificar los servicios a los clientes para asegurar una utilización de los productos que sean respetuosos del medio ambiente.
El proceso de diseño de los envases deben tener en cuenta factores como: reducción del material empleado o el uso múltiple de los mismos.
El diseño del producto ecológico debe mantener una constante preocupación por el ahorro de energía y materiales en todas las etapas del ciclo de vida.

Las estrategias para la variable producto pueden ser:

1. La mejora de los productos existentes mediante la modificación y diferenciación.
2. La eliminación de los productos existentes. Esto se hace en caso que se ponga en peligro la imagen de la empresa por poseer en su cartera de productos un producto que afecte el medioambiente y que sea imposible su modificación.
3. La introducción de nuevos productos.
4. Abrir nuevos mercados para nuevos productos.
5. Nuevos usos para el producto, explotando los conocimientos en la protección del medioambiente.
6. Relanzamiento de nuevos productos sobre la base del reciclaje.

Política de distribución

Los criterios ecológicos imponen la necesidad de encontrar nuevas orientaciones para la distribución de productos. En algunos productos el sistema de distribución se ha diseñado en torno al concepto de retornabilidad. El flujo tradicional de una sola dirección para la mayoría de los artículos se está sustituyendo por un flujo de dos direcciones. Cuanto menos dispuestos se muestren los consumidores a soportar los costos de eliminación de residuos, envases, más se esforzará el fabricante a encontrar soluciones. Por lo que, se impone la necesidad de un sistema de retroalimentación para los productos y sus envases después del consumo o utilización. Los consumidores tienden a tener preferencia por aquellos productos sobre los que el fabricante y distribuidores aceptan la responsabilidad de recibir el antiguo como parte del trato, ejemplo: refrigeradores, computadoras, carros, etc.

Entre distribuidores y productores debe existir una estrecha relación, pues asumir esta responsabilidad provoca toda una serie de problemas sobre todo para los distribuidores como: aumento del personal, aumento de los gastos de almacenaje, etc., lo que sólo se puede compensar con la respuesta positiva de los consumidores.

La política de distribución también abarca la logística medioambiental, la cual no sólo abarca los problemas de distribución física y almacenaje, sino factores relacionados con el medio ambiente como las emisiones y los residuos. En este sentido está la eliminación de materiales tóxicos, búsqueda de medios alternativos de transporte. La necesidad de cubrir un mercado en un determinado territorio con rapidez no debe ser el fundamento para la utilización de criterios no ecológicos para la transportación.

También se hace necesario la colaboración entre varios distribuidores no sólo en la distribución sino en la retrodistribución, para lo cual se requiere además la colaboración de los consumidores, mayoristas, minoristas, fabricante y organizaciones ecologistas.

Políticas de precios

Por regla general las mayores inversiones por razones de protección medioambiental irán acompañadas de costos superiores. Los costos adicionales se generan sobretodo debido al trabajo intensivo de I+D, la conversión de los medios de producción y tecnologías o la ampliación de las políticas de comunicación, lo que se agrava porque en la primera etapa del lanzamiento de estos productos la tasa de producción y ventas son bastantes bajas.

Es posible que las empresas traten de pasar el incremento de los costos al consumidor. Esto requiere de una depurada política de información para legitimar el precio del nuevo producto. De acuerdo con estudios realizados en el mercado europeo los consumidores prefieren productos respetuosos con el medioambiente y con su salud aunque puedan resultar algo más caros. El posicionamiento de estos productos con precios altos es un reflejo de la disposición de este segmento de mercado a pagar debido a estos productos son más atractivos para los consumidores.

Política de comunicación

Una política ecológica de comunicación trata de trasmitir una imagen de empresa bien informada sobre los temas medioambientales y de hacer llegar mensajes sobre el producto a los posibles clientes. Esto se logra por medio de la publicidad, promoción de ventas, relaciones públicas, y otros instrumentos. Por tanto, la meta de las políticas de comunicación es crear una identidad corporativa clara y sólida para la compañía. Está claro que la mezcla de marketing debe corresponderse con la imagen ecologista deseada. Las políticas de comunicación superficiales y a corto plazo nunca encontrarán credibilidad.

Las estrategias de comunicación pueden ser:

Defensiva: Se esfuerza por contrarrestar una imagen ecológicamente deficiente. Los sectores más involucrados con los problemas medioambientales tienden a difundir información sobre sus logros en el campo de la protección del medioambiente y a poner mucho énfasis en su responsabilidad social.

Ofensiva: Ve en el desafío ecológico una oportunidad para crear potencialidades de éxito a largo plazo en el mercado, hace muchos esfuerzos para fortalecer la conciencia ecológica y responder a las exigencias de los consumidores a largo plazo.

Dentro de los instrumentos de la comunicación tenemos:
Publicidad: Durante mucho tiempo el respeto al medioambiente no era más que un factor añadido al producto, ahora y a un ritmo asombroso adquiere importancia como argumento de venta, siendo ya para algunos clientes y productos requisito absolutamente indispensable para ser vendidos.

La publicidad de los productos ecológicos nunca debe ser una forma superficial de llevar adelante la defensa y conservación del medioambiente como un argumento más. Las campañas en defensa del medioambiente son muy complejas y requieren de una argumentación sostenida al largo plazo. No basta con usar una etiqueta o un envase ecológico si este producto no está sostenido en una estrategia de marketing ecológico al largo plazo. El mayor potencial del marketing ecológico por su contribución al medioambiente y a la economía de la empresa es el desarrollo de productos ecológicamente serios que reduzcan la contaminación, beneficien el medioambiente y la salud de sus consumidores. La publicidad ecológica es compleja pues debe presentar una gama de datos de un modo accesible, haciendo ver que se produce una verdadera contribución al medioambiente y a la salud de los consumidores para lograr un posicionamiento cuidadoso y una acertada diferenciación de los productos sobre la base de la protección del medioambiente, así como el reconocimiento y el prestigio social. Los soportes para este tipo de publicidad deben ser preferiblemente: etiquetas, envases, marca, etc.

Promoción de ventas: La promoción de ventas ofrece incentivos especiales a corto plazo para comprar en el punto de venta, está dirigida al consumidor final y a los distribuidores, mediante productos y servicios y se puede realizar a través de juegos, concursos, eventos, etc. relacionados con el medioambiente.

Relaciones públicas: El papel de las relaciones públicas es promover a la compañía en relación con los temas ecológicos. La única manera de recuperar y crear confianza en el público es poseer un buen sistema de relaciones públicas que sea coherente con los conceptos medioambientales, es decir, ir más allá de una imagen positiva de la compañía, debe despertar la conciencia y la sensibilidad de los clientes ofreciéndoles una información fiable.

Acciones de relaciones públicas con enfoque ecológico:

Declaraciones que puedan ser sometidas a cualquier tipo de pruebas.
Nada de intenciones, solamente acciones.
Contribución a la educación ambiental de la mayor cantidad de personas posibles.
Dar publicidad a los progresos de la empresa en los aspectos relacionados con el medioambiente: reciclaje, condiciones de trabajo, cumplimiento de las normas legales, etc.

Instrumentos de relaciones públicas: Los instrumentos clásicos de las relaciones públicas son apropiados para la tarea de relaciones públicas medioambiental como son:

Conferencia de prensa y boletines.
Conferencias y seminarios sobre medioambiente.
Informe sobre tratamientos del medioambiente.
Días de puertas abiertas al público.
Líneas telefónicas permanentes sobre el medioambiente.
Patrocinio medioambiental.
Obras benéficas relacionadas con el medioambiente y la naturaleza.
Colaboración con asociaciones medioambientales.
Formación de personal en asuntos medioambientales.
Buzón de sugerencias, etc.

Las relaciones públicas no pueden ser sólo una acción aislada sino que debe realizarse una campaña de relaciones públicas que sirva para fortalecer la conciencia ecológica, crear una cultura ecológica y una imagen de empresa competente en materia medioambiental.

CONCLUSIONES

El marketing ecológico es la reacción de la ciencia del marketing a una evolución en el entorno comercial de las empresas: la aparición de los consumidores ecológicos. Este parte de la hipótesis de que es posible conseguir al mismo tiempo la satisfacción de las necesidades de los consumidores, la maximización de los beneficios de la empresa y la minimización de los impactos negativos sobre el medio ambiente de la actividad de intercambio.

El marketing ecológico, por tanto, no busca comercializar productos ecológicos sacrificando las características necesarias para que el producto satisfaga las necesidades actuales del consumidor (precio, comodidad, calidad, eficacia, etc.). Tiene una triple función: educar medioambientalmente a los consumidores y demás grupos de interés, rediseñar el marketing- mix para incorporar el factor medioambiental y crear una cultura organizativa basada en la búsqueda continua de la mejora medioambiental de la empresa.

El ecomarketing no es sólo diseñar campañas de comunicación con mensajes ecológicos. El marketing ecológico es, ante todo, una filosofía que debe impregnar todo el funcionamiento de la organización. En un futuro no muy lejano, aquellas empresas que no tengan en cuenta los criterios medioambientales es posible que se queden fuera del “juego”.

Cómo crear organizaciones que aprenden

Cómo crear organizaciones que aprenden

Autor: Carlos Herreros  Presidente de la Asociación Española de Coaching 

Mejores prácticas

Conferencia pronunciada en reunión sobre “Organizaciones que aprenden” por APD en el Hotel Palace de Madrid, junio de 1999.

Se llamen como se llamen, organizaciones inteligentes, innovativas, vivas, adaptativas, transformativas, las empresas conscientes de su presente y preocupadas por su futuro intentan aprender para respoder rápidamente a los cambios externos y para pensar en el futuro de forma más imaginativa. Y sin embargo, la mayoría de las iniciativas de aprendizaje y de cambio fracasan. 

A comienzos de los años 90, estudios realizados por Arthur D. Little y MacKinsey demostraron que de los cientos de iniciativa de “Gestión de la Calidad Total”, aproximadamente dos tercios se paralizan. La “reingeniería de procesos” no ha tenido mucho más éxito. El eminente profesor John Kotter publicó en la Harvard Business Review de marzo-abril de 1995 que de un estudio de cien procesos de cambio iniciados por los primeros ejecutivos, más de la mitad no pasó de los primeros pasos. Muy pocas tuvieron muy poco éxito y otras pocas fueron un fracaso total. La mayoría estaba en la parte inferior de la mediana. Aún sin estas y otras estadísticas, todos conocemos esta realidad y sabemos que no es por falta de interés, ni de tiempo ni de recursos empleados. Y sin embargo necesitamos saber cómo aprender y cómo aprender a aprender.

Mi modesta contribución a esta tarea, en los quince minutos que me quedan consistirá en proponerles dos hipótesis, que no certezas, y una metáfora. Y puesto que son ustedes líderes y directivos, considero mi obligación referirme a los factores de conocimiento que dependen de ustedes, aunque no sólo de ustedes.

Si esfuerzos, deseos, recursos y tiempo no bastan para adquirir el aprendizaje que necesitamos, la primera hipótesis que les propongo es que quizá ponemos todos nuestros medios racionales, conscientes pero que nos falta “algo” para aprender.Y este “algo” no puede ser otra cosa que lo que se nos presenta como menos racional, incluso a veces como irracional: nuestros sentimientos y emociones, cuestiones subyacentes, bajo la superficie, que a veces se nos escapan.

No es posible hablar de liderazgo, de dirección de empresas sin asociarlos con los procesos de cambio. Dirección sin cambio significa conducir el “status quo”, es decir gestionar algo para que deje de existir.

Y ya me adentro en tierras movedizas para intentar compartir con ustedes una primera hipótesis: todo cambio implica ansiedad. Los seres humanos nos hemos asociado desde siempre en tribus, clanes, religiones, tabúes culturales, etc.; y uno de los objetivos era defendernos de los miedos y de las ansiedades. Las organizaciones no pueden ser ajenas a este deseo profundo de todos los seres humanos porque como han escrito hace unos años los profesores Goshal y Bartlett en la Harvard Business Review la empresa está cumpliendo un papel social preeminente por el desprestigio de otras instituciones sociales, familiares y políticas. Si pueden estar de acuerdo con lo que acabo de decir, nos encontramos con una primera paradoja. Frente al cambio exterior que produce miedos e incertidumbres, la empresa puede proteger a sus componentes con la aparente certidumbre que proporciona el inmovilismo. Habría una apariencia de contención de ansiedad a costa de apartarse de la tarea primaria de la empresa que tiene que llevarle a intentar su supervivencia a través de los resultados de todo orden.Y perseguir sus objetivos cambiando también produce ansiedad por lo incierto del camino a recorrer y la inseguridad de alcanzar los objetivos.Sigo presentándoles hipótesis: en estas condiciones de ansiedad, el aprendizaje es muy difícil por no decir imposible.

Si el profesor Marina nos habla de la necesidad de tener y usar un diccionario de los sentimientos, quizá no sea muy atrevido que yo añada que algunos somos un poco o bastante analfabetos emocionales.

Me he referido a emociones que tienen connotaciones negativas- insisto en que son connotaciones- y por ello a veces nos cuesta identificarlas y reconocerlas. También hay otras con connotaciones positivas, la necesidad de afecto, de reconocimiento, de estima, de pertenencia, que las empresas “sanas” pueden proporcionar. Para mí, una empresa “sana” es aquella que tiene muy clara su tarea primaria y es capaz de entender primero y de encauzar después las emociones que la desvían de esa tarea; y ,sobre todo, será y estará muy sana aquélla que, además, o en primer lugar, estimule esas otras emociones que hemos llamado positivas que le van a permitir conseguir esa tarea primaria.

En mi experiencia, la empresa moderna está llena de ansiedad generada por la incertidumbre del entorno; mercados nuevos, competidores, tecnologías, partícipes o “stakeholders” con nuevas demandas. Ciclos de vida de productos mucho más cortos. Imposibilidad de planificar a medio y largo plazo. Fusiones y adquisiciones. Productos sustitutivos que crean mercados nuevos al tiempo que destruyen los existentes. Reducciones de plantilla. Las amenazas son tan grandes e imprevisibles que no sabemos qué será de nosotros, de nuestra empresa en el futuro próximo.

Sugiero que un primer bloque de aprendizaje directivo fundamental, es decir, que refuerza e incrementa el conocimiento consiste en entender estos procesos de ansiedad y en saber contenerlos. Cuando un directivo se encuentra con una persona que le crea problemas; que le cuestiona; que continuamente le argumenta, no está ante un individuo problemático-aunque puede serlo-sino ante aquél en quien todo el grupo ha proyectado su ansiedad, aunque los demás se muestren nerviosos o incómodos en la reunión y dando a entender con su mirada o lenguaje corporal que se disocian, que no coinciden con quien está planteando los problemas. Es el “canario” de la organización.( Durante los siglos XVIII y XIX los mineros británicos llevaban a los pozos de la mina una jaula con un canario. Este pájaro es muy sensible al grisú y moría apenas lo inhalaba: era la señal para que los mineros abandonaran el tajo porque el peligro de explosión era inminente).

El líder debe estar convencido y transmitir a los seguidores que los peligros que acechan a la empresa son externos. Esto significa entender que ni nuestros subordinados, ni otros directivos, ni otras divisiones o departamentos de la empresa son las verdaderas amenazas. También los seguidores tienen que asumir que el riesgo con el que viven no procede, no le generan sus líderes. Una de las formas en que esta situación de ansiedad se pone de manifiesto en la organización es negar que la amenaza procede del entorno, idealizando a determinados líderes o proyectos. También los directivos pueden alimentar ciertas fantasías de forma inconsciente. Una de ellas consiste en creer y actuar como si todo es, puede ser y debe ser previsto, planificado y controlado. 

Antes al contrario, sostengo que los directivos no controlan su propio destino ni mucho menos el de sus organizaciones ni el de sus clientes, competidores, mercados, etc. tal como generalmente imaginan, fantasean. El control se ha convertido en artículo de fe. No es casual que cuanto mayores son los sentimientos de inseguridad, mayor es la necesidad de creer en elementos de control. 

La complejidad que caracterizan los entornos empresariales actuales caos no tiene gestión ni control absolutos. La propia idea de control es una ilusión, aunque pueda servir cultural y políticamente y satisfaga algunas necesidades psicológicas. Cuando los deseos no se pueden satisfacer en la realidad, la fantasía de lograrlo puede reducir la ansiedad. Por eso conviene a los subordinados tener esta idea grandiosa de la gestión de empresas, idealizando a los líderes como super-hombres, con omnipotencia y omnisciencia. Si los vieran como seres dubitativos, normales, cuestionarían su capacidad de dirigir y, al tiempo, estaría en peligro su trabajo, su situación.

La dependencia puede ser cómoda. Ver a los líderes como omnipotentes les permite seguir transfiriéndoles las imágenes de autoridad y les da una seguridad dependiente.

Es frecuente que las relaciones de autoridad en la empresa alimenten la transformación de los riesgos exteriores en amenazas interiores. Las situaciones peligrosas movilizan nuestras fantasias y nuestros recuerdos de figuras de autoridad ,y su representación en normas, reglas, procedimientos y divisiones departamentales.

Frente a las amenazas recurrimos a nuestros sentimientos olvidados de dependencia de nuestros padres y nuestros profesores.¿Nos protegerán?;¿Nos harán daño?; ¿Nos dividirán?.Estas fantasías pueden conformar nuestros intentos de afrontar los riesgos y las amenazas. Por ejemplo, algunos subordinados o seguidores pueden imaginar que ellos, al contrario que otros, están protegidos porque tienen una relación especial con el líder. Los líderes pueden abdicar su autoridad y culpar a los seguidores del fracaso de la empresa o del proyecto. Los seguidores pueden odiar a un líder al tiempo que rechazan que las habilidades del directivo protegen y desarrollan la organización.

A medida que el entorno se hace cada vez más turbulento no podemos permitir que estos procesos psicológicos condicionen nuestro pensar y nuestro actuar porque si lo hicieran, la empresa estaría en peligro. Por el contrario, tenemos que desarrollar una cultura de apertura en la que los líderes, los seguidores y los iguales se muestren más vulnerables los unos a los otros como una pre- condición para afrontar los retos externos. Tienen que reconocer cómo cada uno ha contribuido a los éxitos y a los fracasos de la empresa al tiempo que movilizan las fortalezas de cada uno y limitan el efecto negativo de sus debilidades.

Para fomentar una cultura de apertura, las organizaciones deben crear nuevas relaciones de autoridad. Los líderes tienen que mostrarse más vulnerables. Tienen que poner en peligro su “autoridad aparente”( la autoridad que anuncia que son ellos quienes llevan el timón) para profundizar en su “autoridad sustantiva”( la que se deriva de dirigir un equipo con alto desempeño).Por su parte, los seguidores tienen que superar su excesiva dependencia de la autoridad y su hostilidad hacia ella. Cuando uno acepta la autoridad está aprendiendo a “dirigir como seguidor”. Puesto que son ustedes líderes pueden preguntarme cómo conseguir o mejorar la condición de sus seguidores. Y no tengo la respuesta; en mi trabajo profesional me defino como el consultor del “no saber”.Pero como facilitador, no puedo estar de acuerdo con que son únicamente los líderes quienes tienen que “hacer” buenos seguidores. 

Estaríamos ante una nueva forma de jerarquía y de autoridad cuya validez está cuestionada seriamente por nuestra experiencia real. De nuevo tengo que recurrir a los sentimientos: en un lenguaje sentimentalmente romo podría decirles que la mutua lealtad y el apoyo son dos de los requisitos de una buena relación entre líderes y seguidores; permítanme que mejore mi lenguaje emocional para afirmar que seguramente sólo el afecto y el amor son capaces de generar buenas relaciones líderes-seguidores. Tenemos el caso de Marie y Pierre Curie.En la ficción, de Sherlock Holmes y Watson.En nuestra gran literatura, Don Quijote y Sancho. Son casos en los que no está clara la relación porque “liderazgo” y ,permítanme el neologismo, “seguidazgo” se intercambiaban. La buena relación sería parecida a la de un dueto: cada voz es diferente y las dos contribuyen por igual a la melodía.Aunque es el seguidor el responsable de que su voz se haga oir, sólo será posible cuando el líder acepta sus imperfecciones y límites. He utilizado el verbo aceptar como un sentimiento que va más allá que la comprensión intelectual de la vulnerabilidad.

Cuando los líderes y los seguidores no pueden crear estas nuevas relaciones de autoridad eliminan las necesidades auténticas de ayudar y de ser ayudados. Al intentar protegerse limitando su vulnerabilidad, están creando procesos psicológicos encubiertos que los separa de los demás y de la tarea primaria de la organización. El resultado es que el trabajo real se resiente.

Un factor fundamental para conseguir un aprendizaje eficaz es la confianza. Una de sus posibles definiciones es “la mutua seguridad de que ninguna de las partes de una relación explotará las vulnerabilidades de los demás”. No podemos mostrar nuestras debilidades sin que exista un nivel de confianza. Es más, la confianza se solidificará cuando nos mostramos comprensivos y generosos con quienes se nos muestran vulnerables. Y eso vale para lo líderes y para los seguidores.

Crear una empresa moderna es aprender a andar sobre el trapecio. Frente a mayores riesgos exteriores, la empresa pide a sus empleados que sean más abiertos, más vulnerables ante los demás. Pero la vulnerabilidad puede incrementar la sensación de riesgo que si se hace excesiva, provocará que los líderes y los seguidores se alejen de sus roles, que estén psicológicamente ausentes y que tampoco puedan regresar a sus roles anteriores que ahora son disfuncionales, sin sentido. Los individuos cuestionan su propia competencia y su capacidad de actuar autónomamente. Estas fuerzas de regresión se alimentan por las pérdidas de puestos de trabajo y de carreras profesionales.

En la transición a la sociedad pos- industrial, la ansiedad en torno a su futuro profesional, lleva a los individuos a retener la información y el “know how” que adquieren. Incluso se resisten a ayudarse mútuamente.

Experimentan más su propia vulnerabilidad que la de la empresa. Este primer bloque de aprendizaje debe consistir en crear una dialéctica nueva entre una cultura de apertura más adaptativa y el cuestionamiento permanente de por qué nos creemos invulnerables. Sin ello no se producirá el aprendizaje que alimenta el conocimiento. Termino ya las hipótesis de este primer bloque: Para que la organización pueda aprender, uno de los pre-requisitos, quizá el único, es la redefinición de la relación líder-seguidor. En resumen, del líder se espera que pueda crear un estilo de relación que facilite al seguidor su contribución real a la empresa, a su tarea primaria, que pueda desarrollar y adquirir capacidades y habilidades. También el seguidor tiene que descubrir su propia voz, su propia opinión y ser capaz de manifestarla. Necesita cierto coraje personal para poder expresarse, mayor cuanto mayor es la jerarquización de la organización

A medida que se desarrolla una nueva relación entre el líder y el seguidor, éste necesitará menos dosis de valor para expresarse. Estamos hablando de formas nuevas de colaboración. Colaborar viene de co-laborare, trabajar juntos. Aunque no soy experto en etimología quizá la palabra esté también relacionada con “colapso”, desintegración. La relación líder-seguidor tendrá que afrontar la tensión inevitable de abordar un proyecto creativo basado en estimular lo diferente y lo común. Al hacer lo primero se corre el riesgo de cultivar lo que puede dividir y separar, al tiempo que permite alumbrar posibilidades nuevas, ser más creativo. Las diferencias emocionales constituyen el núcleo de la creatividad relacional de la misma forma que el pensamiento divergente es básico para la creatividad individual. No olvidemos que las diferencias requerirán que la colaboración pase por etapas de conflicto, desacuerdo y separación; por la aceptación de la inevitabilidad del conflicto. 

A veces, la rebelión del seguidor es su expresión del grado de influencia que desea en la relación.

Otras, refleja inconscientemente la opinión del grupo( recuerden el ejemplo del canario).Al líder le toca gestionar esa rebelión; en primer lugar sintiéndose cómodo en el reto; a continuación manifestando que estas expresiones de desacuerdo son necesarias en la evolución de una relación emocionalmente sana. Sin embargo, habría que abordar el conflicto de forma diferente si el objetivo de la confrontación fuera la destrucción de la relación. En este contexto es normal que se produzca alternacia en los roles. El seguidor puede ser líder en algunas cuestiones sin que el directivo olvide que este intercambio no puede socavar el diferencial de autoridad. Ya hemos dicho anteriormente que al líder le corresponde llevar el timón. Como ven, se trata de “navegar sobre alambre” de un trapecio.

El segundo bloque de aprendizaje que quiero proponerles es la utilización del pensamiento sistémico y de la modelización dinámica de los sistemas.

Dice el gran psicólogo y pedagogo francés Piaget que hay dos formas de aprender, por estimulación o por acomodación. La primera consiste en buscar formas de comportamiento nuevas que conduzcan a formas nuevas de actuar. El aprendizaje por acomodación, la propia palabra lo dice: aceptación, resignación. 

En nuestros entornos, este segundo sistema nos lleva a esperar y a quedarnos sin tiempo para tomar decisiones, para buscar opciones. Claro que en esta situación, algunos directivos se encuentran muy a gusto porque con la urgencia no queda tiempo para pensar, prevalece la decisión del primer ejecutivo o del equipo directivo al más alto nivel: la autocracia.

Arie de Geus, en su libro “The living company” ha estudiado las características de las empresas más longevas de todo el mundo y una de las conclusiones a las que llega es que la razón de la supervivencia no debe ser que todas ellas contaron o cuentan con las personas más preparadas y las mejores posibles. La alternativa- añade de Geus- es que algunas compañías saben sacar lo mejor de su gente, utilizan mejor la capacidad mental y todo ello durante periodos de tiempo más largos.En todas las empresas analizadas había personas capaces de ver con claridad las opciones disponibles.Estas organizaciones tenían y utilizaban el conocimiento.

Para que el aprendizaje sea generativo de doble o de triple bucle es necesario que cambiemos algunos paradigmas organizativos.El más prevalente en la actualidad está basado en el pensamiento de la época mecanicista. Cuando los directivos tienen que afrontar problemas o tareas grandes y complejas, casi siempre tratan de dividirlos, de descomponerlos en partes más manejables. A continuación intentan ordenar o reestructurar cada parte de forma que funcione lo mejor posible. A continuación los resultados de estos esfuerzos separados se ensamblan en una solución del “todo”.Podemos estar seguros de que la suma de las mejores soluciones de las partes separadas no será la mejor solución para el todo.

Desde luego que muchos directivos son conscientes de la existencia de este conflicto entre las partes y el todo. Por eso una de sus funciones es la de coordinar el comportamiento de las diferentes partes del sistema porque se piensa que el desempeño óptimo del todo puede reducirse a la suma de los desempeños óptimos de cada una de las partes.Sin embargo, el principio sistémico afirma que esto no es posible y que se necesitan formas diferentes de organizar y gestionar las partes.

El pensamiento sistémico parte de la creencia de que en cualquier empresa que se esfuerce en mejorar y triunfar, las partes que la forman, aisladamente, tienen poco valor salvo cuando interactúan con las otras. Este marco de referencia distingue entre datos, información, conocimiento, comprensión y sabiduría. Es obvio que los empresarios necesitamos datos e información que se convierten en conocimiento. Pero no bastan. Seguramente los directivos tenemos más falta de conocimiento que de información. Y más necesidad de comprensión que de conocimiento. Pero todos estos componentes son sólo instrumentos. La sabiduría es la vez instrumental y normativa. Como dice el Profesor Marina, la inteligencia creativa es la que tiene un proyecto. El conocimiento y la comprensión pueden hacernos crecer, aumentar en número o en tamaño. La sabiduría nos lleva al desarrollo entendido como el incremento de la propia capacidad y deseo de satisfacer las necesidades legítimas propias y las de los demás. Por lo tanto estamos hablando de valor a corto y a largo plazo para todos a los que la empresa necesita, con los que se relaciona, es decir, con sus partícipes.

Si entendemos la empresa como un sistema iremos más allá de los conceptos de utilización de bases de datos y de gestión del conocimiento. Necesitaremos herramientas de apoyo a la toma de decisiones que conviertan los datos, la información, el conocimiento y sabiduría en una serie de diálogos en red que ocurren continuamente entre todas las funciones de la empresa y entre ésta y sus alianzas y entornos, los consumidores finales de sus bienes y servicios.

El aprendizaje debe conducirnos a gestionar anticipándonos al cambio en lugar de abordarlo cuando llega la crisis pero para ello necesitamos identificar a tiempo los cambios del entorno.

Las corporaciones que sobreviven a largo plazo muestran que es posible ver las señales de cambio antes que la mayoría de sus rivales.¿Por qué ,entonces, hay tantas que no ven lo que ocurre a su alrededor?.La explicación parece tenerla un neourobiólogo sueco llamado David Ingvar quien en un artículo titulado “La memoria del futuro” cuenta su investigación en acerca de la forma en que nuestro cerebro afronta el futuro. Parece que una parte del cerebro está continuamente dedicada diseñando planes de acción y programas para el futuro. Estos planes están organizados secuencialmente (es decir son senderos del futuro temporales o por etapas). Cuanto más sano está el cerebro, más proyectos de futuro alternativos construye teniendo en cuenta, además, las condiciones favorables y las desfavorables.

Sorpredentemente, el cerebro almacena también estos senderos temporales alternativos. Puede ser una contradicción en sus propios términos pero parece cierto que tenemos también varias memorias del futuro.

Ingvar presenta varias hipótesis explicativas de estas memorias. Obviamente, nos ayudan a tomar decisiones cuando llega el momento; pero la función primordial es filtrar y no dejar pasar la información irrelevante para que nuestra mente no llene su almacén de información.

Sin embargo,no se ignora cuando le llega información que se corresponde o está relacionada con uno de los senderos temporales; se percibe el significado. El mensaje de esta investigación está muy claro: no percibiremos señales del mundo exterior a menos que sean relevantes para alguna de las opciones de futuro que hemos diseñado.

A menudo las empresas sólo desarrollan un sendero.Arie de Geus califica esta situación como la de la “mente corporativa monorail”.En el mundo de nuestro investigador sueco cuando se tiene una sola via se ve muy poco porque sólo se ha diseñado una opción de futuro.

En este contexto, la modelización es una herramienta extremadamente últil en el bien entendido que no se construyen para predecir sino para aprender.

El primer paso de este proceso de modelización sistémico consiste en conversar en grupo, en equipo, en el que cada uno aporta relatos diferentes, visiones desde diferentes segmentos de la realidad.

El segundo, es la necesidad de que todos seamos conscientes e intentemos entender las razones, las visiones, los modelos mentales de los demás.

El tercero, es que se debe crear el ambiente propicio para que sin temor cada uno pueda externalizar los modelos mentales propios.

El grupo empieza entonces a ponerse de acuerdo en lo que ve.

A continuación, surge la pregunta: ¿qué pasaría si....?.Empieza la simulación y nos encontramos con una dificultad: No existe mente humana capaz de abordar tantas variables como plantea cualquier situación, cualquier problema de la organización. No se puede simular sólo mediante la conversación.

Además, el cambio es siempre doloroso, hay miedo a las consecuencias y ello conduce a la acomodación. Pero el miedo produce dependencia ,la cual a su vez nos inclina a
Quedarnos en el medio, en un punto o estadio cómodos

No querer aventurarnos 

Preferir las fórmulas de éxito ya experimentadas, pero que pueden no servir en el entorno nuevo.

¿Existe un procedimiento mejor para aprender?

De nuevo recurrimos a los psicólogos quienes aseguran que la mejor forma de aprender es jugando. El juguete es un objeto transicional que nos permite experimentar sin riesgo. De hecho los objetos transicionales se utilizan en muchas disciplinas científicas: cuando se quiere construir una fábrica de productos químicos se empieza por una pequeña planta piloto; ningún buque ni avión empiezan a volar sin haber realizado pruebas en laboratorios, en canales en turbulencias creadas artificialmente.

Y sin embargo, en el área de la gestión y dirección de empresas no se utilizan juguetes, objetos transicionales; experimentamos con la realidad en lugar de con representaciones de la realidad.

Los modelos son objetos transicionales, juguetes, con los que se puede aprender.

Los modelos se han venido utilizando en muchas actividades industriales desde los años 60.Su aplicación a cuestiones estratégicas y organizativas es mucho más reciente. Se la denomina “dinámica de sistemas”

La dinámica de sistemas proporciona una base común que puede aplicarse siempre que queramos entender e influenciar cómo las cosas cambian en el tiempo. El proceso empieza a partir de un problema que se precisa resolver; una situación que se desea entender mejor; o un comportamiento no deseado que se quiere evitar o corregir.

El primer paso es capturar toda la riqueza de información que tienen los individuos en su cabeza. La base de datos mentales es una fuente de información acerca de las partes de un sistema, sobre la que se dispone en los diferentes puntos de dicho sistema y en relación con las políticas que se utilizan en la toma de decisiones. En el pasado, las ciencias sociales y de la gestión empresarial se limitaban a datos medidos y no tenían en cuenta el conjunto de información ,mucho más rico, que proporcionan el conocimiento y la experiencia de quienes están en el mundo del trabajo.

La dinámica de sistemas utiliza conceptos procedentes del campo del control de la retroalimentación para organizar la información disponible por medio de modelos de simulación informáticos. El ordenador realiza la simulación representando los papeles de los operadores en el sistema real, revelando las implicaciones conductuales del sistema, tal como ha sido descrito en el modelo.

En todas partes se habla de sistemas. Sistemas informáticos, de control del tráfico aéreo, económicos y sociales. Pero pocos son conscientes de hasta qué punto nos afectan, cómo están enraizados en todo lo que hacemos; y la influencia que tienen en la gestación de los problemas más sorprendentes que nos sorprenden. 

Cuando se diseñan plantas de ingeniería, por ejemplo una petroquímica, los técnicos se dan cuenta de que el comportamiento dinámico es complejo y de que, en consecuencia, no puede basarse sólo en la experiencia ni en estimaciones.Y sin embargo, cambiamos las leyes, formas de las organizaciones, políticas y prácticas de personal basados en impresiones y en reuniones de comités, generalmente sin ningún tipo de análisis dinámico que pueda prever consecuencias a largo plazo, o no deseadas. En último término, el pensamiento sistémico consiste en tratar de prever las consecuencias a largo plazo de nuestras decisiones y para ello es necesario realizar pruebas, ensayos piloto.

Cuando comparamos los avances en la comprensión de la tecnología con los logrados en el entendimiento de los sistemas organizativos y empresariales nos podemos por qué entendemos más los primeros que los segundos..Quizá la respuesta está en nuestro rechazo a aceptar que los sistemas sociales, las familias, las empresas, los gobiernos pertenecen a la misma categoría que las refinerías y los pilotos automáticos; no queremos admitir que los sistemas humanos y los físicos coinciden en lo fundamental aunque difieren en el grado de complejidad; no nos gusta aceptar que si los sistemas humanos son sistemas, nosotros-al menos en parte- somos engranajes y que respondemos de formas bastante predecibles ante las acciones de otras partes del sistema, porque ello va en contra de la ilusión de que todas nuestras decisiones las tomamos con la mayor libertad posible. Y sin embargo pocos dudamos de que los factores limitativos implícitos en los modelos sistémicos también son reales en nuestra vida.

No vivimos en un mundo unidireccional sino más bien en uno continuamente circular en el que las acciones se basan en las condiciones actuales; a su vez, las acciones afectan a las condiciones y el cambio de éstas proporcionan los fundamentos para las acciones siguientes.

Cuando Forrester y Sterman empezaron a trabajar sistémicamente con empresas clientes, tuvieron algunas sorpresas:

Descubrieron que la mayoría de las dificultades tenían causas internas, aunque la tendencia, abrumadora, era culpar a las fuerzas exteriores. 

En general, las personas deciden creyendo que están solucionando problemas y en realidad las acciones que adoptan son la causa de los problemas que se experimentan.

La propia naturaleza de la estructura dinámica retro-alimentada de los sistemas sociales induce a que las personas actúen de forma inefectiva y contraproductiva. 

Las personas tienen muy claras las razones de las decisiones que se toman en ámbitos locales o reducidos, saben la información de que disponen y cómo utilizarla para la acción. Pero a menudo no comprenden qué comportamiento global ,en todo el sistema, resultará de las interconexiones complejas entre las acciones locales.

Existe una tendencia en la gestión empresarial que consiste en identificar una o varias debilidades y a continuación abordar los síntomas. Pero sería mucho más fundamental insistir en por qué no se están cumpliendo los objetivos.¿Cómo es el diseño de la organización que le impide triunfar?. Un asalto frontal a los síntomas estará destinado al fracaso si no se modifican las causas subyacentes. Las empresas sólo lograrán sus objetivos cuando los diseños concedan más importancia a eliminar las causas de los problemas que a contrarrestar los síntomas.

Muchas de las soluciones llegarán cuando los empresarios y los ejecutivos aprendan a ser “diseñadores de organizaciones”.

Los modelos no son extraños a los seres humanos ni impuestos por esta disciplina de la Dinámica de Sistemas. Están presentes en todo lo que hacemos y vemos. Uno no tiene en su cabeza su familia, su empresa, su país o su región. Lo que sí tiene son observaciones supuestos acerca de cómo funcionan esos sistemas. Las observaciones y los supuestos son modelos mentales que pueden utilizarse como punto de partida para la acción, tal como dice Peter Senge.

En último término el éxito de una investigación de la dinámica de sistemas depende de una identificación inicial clara y precisa de un propósito u objetivo importantes. Un modelo de esta naturaleza organiza, clarifica y unifica el conocimiento. Proporciona una comprensión más amplia de un sistema relevante que viene mostrando un comportamiento sorprendente o inexplicable. En general los proyectos de dinámica de sistemas influyentes son aquéllos capaces de cambiar la forma de pensar sobre un sistema. La simple confirmación de que las creencias y políticas actuales son las correctas puede ser muy satisfactorio pero dudosamente necesario, a menos que surjan diferencias de opinión que haya que resolver. El cambio y la unificación de los puntos de vista significa que se están alterando los modelos mentales relevantes. Pero ¿qué modelos mentales hay que influenciar?. Si queremos que impacten deben acoplarse a las necesidades de una audiencia, de un grupo objetivo. La buena construcción de modelos debe empezar identificando la audiencia objetivo del modelo.

La construcción de modelos dinámicos puede ser una herramienta eficaz porque toma la parte más fiable de nuestra comprensión de sistemas y refuerza la que lo es menos. Desenmaraña varios hilos que causan confusión en un debate normal. El proceso de modelación separa los supuestos subyacentes (estructura, políticas y parámetros) del comportamiento implícito. Es relativamente fácil ponerse de acuerdo sobre los supuestos de partida. Sin embargo, es probable que no estemos de acuerdo o nos sorprenda los resultados del análisis dinámico.¿Serán correctos los supuestos de partida?. Si lo son ,y el modelo dinámico nos demuestra resultados insatisfactorios estamos ante una situación de aprendizaje.

La eficacia del modelo depende de cómo utiliza el gran abanico de información que surge del sistema que se quiere representar. Para crear un modelo dinámico la información se utiliza de forma muy diferente a como es normal en otras áreas del conocimiento. Las diferencias provienen de que la dinámica de sistemas parte de las declaraciones o ideas explícitas de las políticas de la organización y de la gran variedad de fuentes de información utilizadas para crear el modelo.

La ventaja de la modelación sistémica para el diseño estratégico es que puede combinar aspectos duros, tangibles,”hard”, con otros intangibles,”soft”.Los modelos estratégicos al uso, en el mejor de los casos, nos proporcionan un marco de referencia para las decisiones empresariales anclado y basado en el presente.La modelación dinámica nos permite prever, para aprender, dónde estaremos si adoptamos unas decisiones y nos olvidamos de otras.También es fundamental para comprobar cómo los recursos estratégicos tienen una fuerte interdependencia. Otra razón para aconsejarles su utilización en procesos de aprendizaje es que nos permite capturar las dinámicas de la rivalidad y de los competidores.

Finalmente, nos muestra que los recursos y capacidades con los que cuenta la empresa, o los que necesita para obtener ventajas competitivas pueden actuar como procesos reforzadores o debilitadores si no tenemos en cuenta la necesidad de desarrollarlos armónicamente.Y sobre todo nos hace ser más conscientes de los efectos de la retro-alimentación reforzadora o destructora.

Voy a leerles algunos extractos de un artículo publicado por Tony Jackson en The Financial Times, 3 de diciembre de 1998.

A los pudieran pensar que crear valor para el accionista es muy sencillo en teoría. Todo lo que hay que hacer es disminuir la plantilla, subir los precios y apretar a los proveedores.¡Hala¡ tus ganancias se incrementarán, así como el valor de las acciones y sus titulares serán más felices.

Por supuesto, la vida real no es así. Las cosas se revuelven para morderte y también las personas.Maltrata a tus clientes y proveedores y te tratarán con la misma moneda. En la jerga,todos somos partes interesadas( stakeholders) y ,a largo plazo, nadie continuará con el juego a menos que reciba más de lo que pone.

Todo ejecutivo que se precie lo sabe e instintivamente y ajusta su comportamiento. Es instintivo porque la interacción de las variables es muy compleja y difícil de calcular. Pero ¿tiene que ser así?.¿No es posible en la era informática construir modelos que predigan cómo reaccionarán los jugadores?. Algunos opinan que sí y lo llaman simulación dinámica. En el mundo de la industria se ha venido utilizado desde los años 60 para diseñar plantas químicas, petroquímicas, cementeras, eléctricas, etc.

Quienes no están tan convencidos de que esta técnica sea aplicable a la gestión empresarial aducen que existen elementos “soft”, que no pueden ser medidos por medio de programas informáticos. Los que defienden la metodología ponen varios ejemplos. Uno de ellos es el planteamiento de una congelación salarial. El ahorro de tesorería se puede calcular rápidamente pero no el de costes porque hay que tener en cuenta, por ejemplo, el nivel de servicio que dependen de la moral del personal. En respuesta a una congelación salarial las personas más capacitadas pueden dejar la compañía que los tendrá que reemplazar con otras sin experiencia.

Los que continúan, desmoralizados, disminuirán su rendimiento lo cual perjudicará a los ingresos. Pero ¿cuánto?. Cierto que no se puede medir con precisión el impacto, pero preguntando a los expertos de la empresa, el Director de Recursos Humanos, por ejemplo, se puede llegar a tener una idea aproximada. Se puede empezar con el supuesto de que la congelación salarial incrementará la rotación de personal del 5% al 6%. Corra el modelo y compruebe si el coste supera al ahorro. Si la respuesta es que no, aumente el supuesto hasta el máximo nivel que en su opinión sea factible. Si la respuesta sigue siendo negativa, puede tenerse la razonable seguridad de que la decisión es coherente. Lo importante es que esta modelización intenta medir aspectos “hard” y “soft”. Si sólo construye modelos de lo que está seguro, acabará describiendo únicamente una pequeña parte de la empresa. El pensamiento dominante tiende al olvidar los aspectos “soft” y por ello se tienen poco en cuenta.Como dice el profesor Sterman :“Hacer supuestos no es malo; la cuestión es si son razonables en relación con el objetivo. Si el nivel de moral disminuye,es normal que los mejores sean los primeros en abandonar la empresa, pero no disponemos de datos numéricos. Si debido a ello no le incluye en el modelo, se le está atribuyendo un impacto cero.

Y este es el efecto que con toda seguridad es erróneo” Continúa el profesor Sterman afirmando que este campo está “explotando”.”No se puede imaginar el desarrollo de un avión nuevo- continúa Sterman- sin utilizar la simulación. Dirigir una empresa es para sus directivos al menos tan importante como viajar en avión y rechazarían subir a bordo de uno que no hubiera sido probado previamente. En el futuro, diseñaremos estructuras organizativas como diseñamos aviones. En la actualidad los directivos son como los pilotos que tratan de mantener en el aire su avión aún en condiciones desfavorables. En el futuro, los ejecutivos no tendrán problemas para pilotar en buenas o malas condiciones meteorológicas. Cada vez serán más diseñadores de organizaciones y menos sus pilotos. Y cambiará por completo la naturaleza del aprendizaje empresarial y organizacional.

Finalmente, quiero proponerles que cambiemos de metáfora. De la empresa como máquina a la empresa como organismo vivo, como parte de la naturaleza. El aprendizaje y el cambio desde esta perspectiva no consisten en suplantar cosas nuevas por cosas viejas. Más bien sería ir cultivando algo nuevo. En la naturaleza observamos que nada de lo que nace, de lo que se planta, comienza siendo grande. Todo nace pequeño y con el tiempo reemplaza a lo viejo. En la naturaleza no hay un único responsable o motor del nacimiento. El crecimiento es el resultado del juego interactivo de diversas fuerzas que básicamente se dividen en dos categorías. Procesos de auto-refuerzo que generan el crecimiento; y procesos limitadores que le impiden o le paralizan. El resultado natural es la consecuencia de ambos efectos.

No podemos esperar que el aprendizaje y el cambio en una estructura natural surjan y se desarrollen de forma diferente a como lo hace la naturaleza en la que ya hemos dicho que todo nace pequeño. Pues bien, en la empresa es poco probable que tenga éxito un programa de cambio general, total. Habrá que comenzar por una semilla, un grupo piloto. Sabemos que este equipo avanzará muy poco si funciona bajo los principios de obediencia; y mucho si lo hace desde el compromiso personal y grupal. En la terminología de Peter Senge el sistema deberá tener elementos reforzadores. Cuáles son los factores que auto- refuerzan el aprendizaje y el cambio y cuáles lo limitan. Para que un equipo piloto puedan enraizar los individuos deben tener un interés personal y directo en el proceso. A partir de aquí es normal que otros deseen formar parte de la red de personas comprometidas. También hay un factor muy pragmático: comprobar que el aprendizaje y el cambio funcionan y permiten obtener mejores resultados. El factor reforzador más importante de un programa piloto es oir a sus participantes que han encontrado formas nuevas de trabajar. La mayoría de nosotros prefiere trabajar con un grupo en el que hay confianza; la mayoría de nosotros prefiere acabar una reunión sabiendo que ha resuelto un problema importante; que se ha divertido. En entusiasmo es el principal factor de auto-refuerzo.

Tenemos que contar con la existencia de factores limitadores. Uno de ellos es el tiempo. El aprendizaje necesita tiempo y por eso no podemos esperar de estos grupos de cambio que sigan desempeñando sus labores normales y además aborden el trabajo del equipo piloto. Otro factor limitador es la relevancia. El aprendizaje tiene que importar; estar relacionado con los intereses y con las preocupaciones reales de la organización y de sus miembros.

Desde el punto de vista directivo, tenemos que tener claro que el aprendizaje y el cambio no siempre empiezan por arriba. Es más, está demostrado que es más eficaz si se inicia en los niveles de “línea”, de las personas que están más en contacto con el entorno exterior, con los mercados, con los clientes, con los competidores.

Mi recomendación a los ejecutivos es que enfoquen su tarea más como la de un biólogo que como la de un directivo tradicional. Somos parte de la naturaleza y ésta no necesita “ agentes del cambio” ni “impulsadores del cambio”. Los ejecutivos pueden y deben ser los facilitadores del cambio, los que proveen elementos nutrientes a la tierra pero no pueden imponerle el ritmo ni cambiar las estaciones del año.

No me parece una casualidad que el Profesor Marina sea un eminente filósofo de la inteligencia creadora y un gran aficionado a las plantas y a las flores tal como yo le veo a través de sus libros.

Otro de los requisitos para aprender es desaprender. Desde el punto de vista de los ejecutivos quizá tengamos que desaprender funciones de mecánico y aprender las tareas de un buen jardinero.
Muchas gracias

“Apertura del aprendizaje”

“Apertura del aprendizaje”

 

Hace algunos años en Tokio, se encontró una semilla de loto que había permanecido oculta en una canoa durante dos mil años.
Debidamente tratada por un especialista y una vez puesta en el agua, esta venerable semilla germinó al cabo de cuatro días y fue desarrollándose hasta convertirse catorce meses más tarde, en un hermoso loto rojo cuyas semillas y esquejes se repartieron a instituciones botánicas de todo el mundo, perpetuando su vida hacia el futuro.
Afortunadamente al especialista no se le ocurrió pensar: "una semilla tan vieja no tiene la menor oportunidad de florecer".
En nosotros existe una semilla dispuesta a germinar en cuanto nosotros declaremos que
éste es el momento de iniciar su crecimiento. Las estructuras tradicionales están en crisis y el mundo se globaliza. Los cambios son cada vez más rápidos y nos empujan a adecuarnos al contexto con agilidad, abriéndonos a la posibilidad de aprender, en lugar de sentirnos frustrados Necesitamos adaptar nuestra manera de pensar para abrirnos a nuevos campos de acción.
Nos creamos a cada momento a partir de las acciones que generamos. Generalmente creemos que actuamos de acuerdo a como somos, pero también es válida su inversa.
"No solo actuamos como somos sino que también somos de acuerdo a como actuamos..
El hacer nos constituye en lo que somos. La acción genera nuestro ser"

Si aceptamos que vivimos en mundos interpretativos podemos suponer que la casi totalidad de los problemas que nos afectan y nos hacen sufrir no dependen del mundo externo sino de las interpretaciones que tenemos de nosotros mismos y del mundo "Nosotros no sabemos como son las cosas Sólo sabemos cuál es nuestra forma de interpretarlas” estar abierto al aprendizaje de lo nuevo es una competencia primordial que nos posiciona para ser más efectivos, aumentar nuestra productividad y mejorar nuestra calidad de vida. El futuro se muestra más promisorio para aquellas personas que saben cómo ampliar continuamente su aprendizaje las organizaciones empresariales " estar abierto al aprendizaje" es ya una ventaja competitiva.
"El futuro pertenece a aquellos que saben como ampliar continuamente el aprendizaje"

LA APERTURA AL APRENDIZAJE OCURRE A PARTIR DE:

1. La sola posibilidad de reconocer que hay cosas que no sé

2. Mi capacidad para salir de mis propias creencias ( esto no es para mí, yo no soy bueno para eso, yo no puedo)

3. Mi habilidad para diferenciar los juicios sobre mis acciones de los juicios sobre mi ser ( No tengo confianza en mi habilidad de hablar en público en lugar de pensar no tengo confianza en mí. La primer postura me abre a la búsqueda del aprendizaje de la competencia que declaro no saber mientras que la segunda postura desvaloriza la persona que soy).

4. Darme cuenta que otros saben más que yo en algunos temas y abrirme a la posibilidad de pedir ayuda y permitir que otros me enseñen. 5. Entender que el aprendizaje es un proceso que lleva su tiempo y que muchas veces me hace transitar por espacios de ambigüedad donde la oportunidad es justamente desarrollar la paciencia. 6. Mi flexibilidad para transitar la incertidumbre. 7. Permitirme dejar algunas preguntas sin respuestas recuperando el apego a las preguntas que teníamos cuando éramos niños. 8. La confianza en mi mismo para relacionarme con lo nuevo o lo desconocido pudiendo verlo como nuevo sin relacionarlo con lo conocido  9. Una actitud que me permita cuestionar la certeza de mis ideas y me trate con amor cuando cometa un error.  10. MI CAPACIDAD DE DESAPRENDER LO APRENDIDO

Te pido que contestes con sinceridad a las siguientes preguntas:


¿En que áreas te resulta más difícil estar abierto al aprendizaje y declarar que no sabes?¿En que áreas no te permites reconocer lo que no conoces? ¿Cuáles son las creencias que te están limitando? ¿Qué es lo que piensas que ya no es para ti dada la persona que eres? ¿Para que crees que no eres bueno? ¿Cuáles son las cosas con las que aun no puedes? ¿En que áreas colapsas los juicios acerca de tus tareas con los juicios acerca de tu ser? ¿dónde te cuesta diferenciarlos? ¿Eres de las personas que ha desarrollado el hábito de delegar y pedir ayuda frente a lo que no puedes hacer?                                  "Dime en que áreas no pides, y te diré dónde sufres"

¿Cuánto tiempo le dedicas por mes al aprendizaje y a la capacitación ? ¿Cuál es la emoción que te surge frente a la incertidumbre , las cosas nuevas y los desafíos de nuestro tiempo? ¿Te encuentras a menudo defendiendo tus puntos de vista como si fueran ciertos? ¿Puedes aprender de tus errores y considerarlos tus maestros?¿En que áreas necesitas desaprender lo aprendido?                                 

    "Acercaos al borde, les dijo
      Tenemos miedo, respondieron.
       Acercaos al borde, les dijo
       Ellos se acercaron
       El los empujó...
       y ellos volaron"

La Varita Magica

Cómo convertirse en facilitador del aprendizaje   por Carl Rogers

LA VARITA MAGICA

No hace mucho, un profesor me preguntó: «¿Qué cambios querría usted que se produjeran en la educación?» Le respondí lo mejor que pude en ese momento pero continué reflexionando sobre su pregunta. Suponiendo que tuviera yo una varita mágica capaz de provocar un solo cambio en nuestros sistemas educativos, ¿cuál sería ese cambio?  Después de pensarlo, decidí que con un toque de mi varita haría que todos los profesores, de todos los niveles, se olvidaran de que son profesores.  Les sobrevendría una amnesia total respecto de todas las técnicas de enseñanza que se han esforzado por dominar a través de los años. Se encontrarían con que son absolutamente incapaces de enseñar. A cambio de esta pérdida, adquirirían las actitudes y aptitudes propias del facilitador del aprendizaje: autenticidad, capacidad para valorar y empatía. ¿Por que cometería yo la crueldad de despojar a los profesores de sus preciosas técnicas?  Porque siento que nuestras instituciones educativas se encuentran en una situación desesperada, y que a menos que nuestras escuelas puedan convertirse en centros de estudios plenos de entusiasmo e interés, lo más probable es que estén condenados a desaparecer.

El lector quizá piense que esto del «facilitador del aprendizaje» no es más que un modo original de designar al profesor de siempre, y que nada cambiará. Si así lo cree, estará equivocado. No hay ninguna semejanza entre la función docente tradicional y la que cumple el facilitador del aprendizaje. El profesor tradicional, el buen profesor tradicional, se plantea a sí mismo este tipo de preguntas: ¿Qué creo conveniente que aprenda un alumno de esta edad y con este nivel de competencia? ¿Cómo puedo planear un programa de estudios apropiados para este alumno? ¿Cómo puedo inculcarle una motivación para que aprenda ese programa? ¿Cómo puedo instruirlo de modo que adquiera los conocimientos que debe adquirir? ¿Cuál será la mejor forma de implementar un examen para verificar si realmente ha asimilado esos conocimientos? Por su parte, el facilitador del aprendizaje plantea el mismo tipo de preguntas, pero no a sí mismo sino a los alumnos. ¿Qué quieren aprender? ¿Qué cosas les intrigan? ¿Qué cosas despiertan su curiosidad? ¿Qué temas les interesan? ¿Qué problemas desearían poder resolver? Una vez que ha obtenido respuestas a estas preguntas, se formula otras: ¿Cómo puedo orientarlos para que encuentren los medios, las personas, las experiencias, los materiales didácticos, los libros, los conocimientos que yo poseo, que los ayuden a aprender de modo que les proporcionen las respuestas a las cuestiones que les interesan, a las que están ansiosos por aprender?

Y más adelante: ¿Cómo puedo ayudarlos a evaluar su progreso y a fijar futuros objetivos de aprendizaje basados en esta autoevaluación? También las actitudes del profesor y del facilitador se encuentran en polos opuestos. La enseñanza tradicional, por más que se la disfrace, se basa en esencia en la teoría del «recipiente y el vertedor».  El profesor se pregunta:

¿Cómo puedo hacer que el recipiente se quede quieto mientras vierto en él los conocimientos considerados importantes por quienes elaboraron el programa de estudios? La actitud del facilitador del aprendizaje se relaciona casi por entero con el aspecto del clima: ¿Cómo puedo crear un clima psicológico en el que el niño o el adulto se sientan libres para ser curiosos, cometer errores, aprender a partir del medio, de sus compañeros, de sí mismo y de sus experiencias?

¿Cómo puedo ayudarle a recobrar el entusiasmo por aprender que forme parte de su naturaleza durante toda su vida?» Una vez encaminado este proceso de facilitación del aprendizaje deseado, el centro educativo pasaría a ser, para el adulto, «mi escuela».  El alumno se sentiría parte vital de un proceso muy satisfactorio.  Los sorprendidos profesores, padres y familias escucharían decir a los alumnos: «Estoy deseando llegar a la escuela». «Por primera vez en mi vida me estoy enterando de las cosas que yo quiero saber». «¡Cuidado!  Suelta esa piedra. ¡Ni se te ocurra romper un vidrio de mi escuela»

Algunos profesores creen que este tipo de aprendizaje individualizado es impracticable, pues demandaría un número mucho mayor de profesores o maestros.  Nada más lejos de la realidad. Para empezar, cuando los alumnos están deseosos de aprender, siguen sus propios caminos y realizan una gran cantidad de estudios independientes, por su cuenta. También se ahorra mucho tiempo de los profesores, por la marcada disminución de problemas de disciplina o control.

Por último, la libertad para interactuar que surge del clima que brevemente he descrito posibilita el empleo de un importante recurso inexplotado: la capacidad de un alumno para ayudar a otro a aprender. Que el profesor diga: «Juan, a Raúl le cuesta un poco esa división larga que tiene que hacer en el problema. ¿Podidas ayudarle?», constituye una experiencia maravillosa, tanto para Juan como para Raúl.  Y aún más maravilloso es que los dos alumnos trabajen juntos, ayudándose mutuamente, sin que nadie se lo pida. Juan aprende realmente a hacer divisiones largas cuando ayuda a otro a comprenderlas. Y Raúl puede aceptar su ayuda y aprender, porque no tendrá miedo de quedar como un ignorante.

Convertirse en facilitador del aprendizaje, más bien que en profesor, es un asunto peligroso.  Implica incertidumbres, dificultades, y retrocesos, y también una aventura humana entusiasmante, cuando los alumnos comienzan a mostrar sus frutos.  Una maestra que corrió este riesgo me dijo que una de sus mayores sorpresas fue comprobar que, cuando dejaba a los niños libres para aprender, disponía de más tiempo, y no menos, para dedicar a cada uno de ellos.

No tengo palabras para expresar cuánto me gustaría que alguien agitara esa varita mágica para convertir la enseñanza en facilitación. Tengo la profunda convicción de que la enseñanza tradicional constituye una función casi completamente fútil, cuyo valor se ha exagerado y en la que se malgastan energías, dentro del contexto cambiante del mundo de hoy.  Sirve, sobre todo, para dar a los alumnos que no logran captar las nociones impartidas, una sensación de fracaso. También sirve para inducir a los alumnos a abandonar sus estudios cuando se dan cuenta de que lo que se les enseña no tiene relevancia en sus vidas.

Nadie debería nunca tratar de aprender algo a lo que no le ve ninguna utilidad.  Ningún alumno debería verse obligado a sufrir la frustración que impone nuestro sistema de calificaciones, las críticas o la ridiculización por parte de los maestros y otras personas, y el rechazo de que es objeto cuando es lento para comprender. La sensación de fracaso que se experimenta al ensayar o querer lograr algo que de hecho es demasiado difícil es un sentimiento saludable, que impulsa a aprender aún más.  Algo muy diferente sucede cuando el fracaso es impuesto desde afuera, por otra persona, que rebaja a quien lo sufre.

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